La competencia por liderar la revolución de la inteligencia artificial se ha intensificado, y Mark Zuckerberg no está dispuesto a quedarse atrás. Frustrado con los avances actuales de Meta, ha asumido un papel activo y directo en la formación de un nuevo equipo de élite. Su objetivo: conquistar la inteligencia artificial general antes que cualquier otro gigante tecnológico.
Meta se reinventa desde dentro

Zuckerberg ha lanzado una ofensiva personal para atraer talento de primer nivel y formar un equipo especializado en inteligencia artificial general (IAG). Este nuevo “grupo de superinteligencia” está reclutando alrededor de 50 expertos, muchos de ellos contactados directamente por el propio CEO. Se han celebrado encuentros discretos en sus residencias de Lake Tahoe y Palo Alto, y hasta se ha creado un grupo de WhatsApp titulado Recruiting Party donde se discuten posibles fichajes.
El plan incluye reubicar los escritorios en la sede de Menlo Park para que el equipo trabaje cerca de Zuckerberg, y sumar como pieza clave a Alexandr Wang, fundador de Scale AI, cuya incorporación está prevista tras una de las mayores inversiones externas en la historia de Meta.
Una respuesta a los tropiezos de Llama 4

La creación de este nuevo equipo se entiende como una reacción a la decepción interna con Llama 4, el modelo de lenguaje que no cumplió las altas expectativas del propio Zuckerberg. A pesar del entusiasmo inicial, su rendimiento fue criticado tanto por desarrolladores externos como por la dirección interna. La presión aumentó sobre el equipo de IA, que trabajaba sin descanso para alcanzar los objetivos marcados.
Como resultado, Meta optó por retrasar el lanzamiento de su modelo más ambicioso, Behemoth, al considerar que no ofrecía mejoras sustanciales frente a sus competidores. Esta situación aceleró la implicación directa del CEO y su impulso por reorganizar la estrategia desde lo más alto.
Dinero, visión y una promesa de escala sin precedentes
Durante cenas privadas en California, Zuckerberg ha repetido un mismo mensaje: Meta tiene la capacidad financiera y la estructura necesaria para construir un futuro basado en IA sin depender de rondas externas de financiación. Según su discurso, la solidez del negocio publicitario de Meta permitiría invertir cientos de miles de millones en infraestructura y centros de datos de escala gigavatio.
Aunque aún no está claro cómo se integrará el equipo de Superintelligence Labs con las divisiones actuales de IA en Meta, se espera una reorganización profunda. Zuckerberg compite directamente con gigantes como OpenAI, Google y Anthropic, y está convencido de que su enfoque —más personal, más agresivo y más ambicioso— marcará la diferencia en esta carrera que ya no es solo tecnológica, sino también existencial.