Hace unos 2.700 años, uno de los ejércitos más poderosos del mundo llegó hasta las puertas de Jerusalén y, contra todo pronóstico, no conquistó la ciudad. La campaña del rey asirio Senaquerib está documentada tanto en textos bíblicos como en inscripciones y relieves producidos por los propios asirios. Lo que sigue siendo un misterio es qué ocurrió exactamente al final.
La Biblia ofrece la versión más dramática. En el Segundo Libro de los Reyes y en el Libro de Isaías se afirma que un ángel acabó durante una sola noche con 185.000 soldados asirios. Senaquerib habría abandonado entonces la campaña y regresado a Nínive.
Una investigación publicada por Stephen C. Compton en la revista Near Eastern Archaeology propone ahora que los restos del campamento desde el que se presionó a Jerusalén podrían haber estado a pocos kilómetros de la ciudad antigua. Sin embargo, no se trata de una fortificación recién excavada ni de una fosa llena de soldados. Es una identificación construida a partir de relieves, mapas, fotografías aéreas y antiguos estudios del terreno.
La batalla en la que un ejército desapareció en una noche

Según el relato bíblico, el rey asirio Senaquerib marchó con un ejército de 185,000 soldados para tomar Jerusalén. La ciudad parecía condenada, pero durante la noche, un ángel de Dios descendió y aniquiló a toda la tropa.
Al amanecer, los sobrevivientes encontraron el campamento repleto de cadáveres y, aterrorizados, huyeron sin presentar batalla. Durante siglos, este evento fue contado como un acto divino, pero sin evidencias concretas que lo respaldaran. Hasta ahora.
¿El campamento perdido de los asirios?

El arqueólogo Stephen Compton acaba de revelar un hallazgo que cambia la percepción de esta historia.
- Encontró restos de un campamento con una forma inusual: mientras los romanos construían sus campamentos en forma rectangular, los asirios usaban un diseño ovalado. Lo descubierto en Jerusalén coincide con el modelo asirio.
- En una placa de arcilla del palacio de Senaquerib se ilustró el supuesto lugar de los hechos. Al compararla con fotografías de la región tomadas en 1910, Compton identificó similitudes impactantes.
- Las excavaciones revelaron fragmentos de cerámica y restos de un muro perimetral, pero lo más extraño es que nadie volvió a habitar ese sitio en 2,600 años.
Esto sugiere que algo ocurrió en ese campamento que lo convirtió en un lugar abandonado hasta hoy.
¿Un milagro o un evento aún sin explicación?

La ausencia de asentamientos humanos posteriores en el área ha desconcertado a los investigadores. Los campamentos militares romanos han sido identificados en otras zonas de Jerusalén, pero este parece haber sido abandonado abruptamente y olvidado por siglos.
Algunos expertos sostienen que una plaga o un evento natural desconocido podría haber acabado con el ejército, mientras que otros creen que el relato bíblico podría tener una base real.
Lo cierto es que este descubrimiento abre una nueva puerta en la arqueología bíblica, dejando al mundo con una pregunta inquietante: ¿Fue un desastre natural, una enfermedad fulminante… o realmente ocurrió la batalla celestial que la Biblia describe?
La historia acaba de dar un giro inesperado. ¿Qué más secretos están esperando ser descubiertos bajo las arenas del tiempo?