El plan era extraordinario incluso para la llamada edad heroica de la exploración antártica: atravesar por primera vez el continente antártico pasando por el Polo Sur. Pero Ernest Shackleton ni siquiera pudo poner un pie en el lugar desde el que debía comenzar aquella travesía.
El Endurance quedó atrapado en el hielo del mar de Weddell el 19 de enero de 1915. Durante aproximadamente nueve meses, Shackleton y sus hombres permanecieron a bordo mientras la enorme masa congelada desplazaba lentamente el barco y comenzaba a comprimirlo.
Hasta que el casco ya no pudo resistir.
Durante meses observaron cómo el hielo destrozaba el barco bajo sus pies

El Endurance había sido construido precisamente para enfrentarse a condiciones polares extremas. Sus costados alcanzaban espesores de entre 45 y 76 centímetros y su proa estaba reforzada con enormes piezas de madera. Pero el mar de Weddell terminó siendo más fuerte.
El 27 de octubre de 1915 llegó la orden que nadie quería escuchar: abandonar el barco. Los 28 hombres trasladaron todo lo que pudieron al hielo y montaron un campamento sobre una superficie que, además, no dejaba de desplazarse. El Endurance terminó desapareciendo definitivamente bajo el agua el 21 de noviembre de 1915. Ahí comenzó la parte más extrema de la historia.
Cuando el hielo empezó finalmente a romperse, la tripulación utilizó tres pequeños botes salvavidas para alcanzar la isla Elefante, un lugar deshabitado y fuera de las rutas habituales. Nadie sabía que estaban allí. Esperar indefinidamente podía significar morir.
Shackleton escogió entonces a cinco hombres y subió al pequeño James Caird. El objetivo era casi absurdo: recorrer alrededor de 1.300 kilómetros de uno de los mares más peligrosos del planeta para alcanzar Georgia del Sur. Lo consiguieron.
Después todavía tuvieron que atravesar a pie una región montañosa de la isla prácticamente sin explorar hasta llegar a la estación ballenera de Stromness. Shackleton tardó varios intentos más en regresar por sus compañeros, pero el 30 de agosto de 1916 los 28 hombres del Endurance estaban a salvo.
El barco desapareció durante más de un siglo

Shackleton sobrevivió, pero nunca volvió a ver su barco. Murió en 1922, durante otra expedición hacia la Antártida. Durante décadas, encontrar el Endurance fue uno de los grandes retos de la arqueología submarina. El mar de Weddell combina hielo, enormes profundidades y condiciones capaces de hacer extremadamente complicada cualquier búsqueda. Hasta que el 5 de marzo de 2022, exactamente 107 años después del desastre, apareció.
La expedición Endurance22, organizada por Falklands Maritime Heritage Trust, utilizó vehículos submarinos para explorar el fondo marino. El barco estaba a 3.008 metros de profundidad, aproximadamente seis kilómetros al sur de la posición registrada originalmente por su capitán, Frank Worsley. Y lo realmente sorprendente no fue únicamente encontrarlo.
A 3.008 metros de profundidad parecía congelado en el tiempo

El Endurance estaba erguido sobre el fondo y extraordinariamente bien conservado. Todavía podían distinguirse partes de la cubierta, la rueda del timón, escotillas e incluso el nombre ENDURANCE escrito sobre la popa.
El propio lugar que convirtió su búsqueda en una pesadilla ayudó a conservarlo. Las aguas extremadamente frías del mar de Weddell y la ausencia de organismos marinos que normalmente devoran la madera de los naufragios permitieron que gran parte del casco sobreviviera durante más de un siglo.
Las imágenes también aportaron una última sorpresa. Durante décadas se imaginó que la presión del hielo había pulverizado el barco. El estudio del pecio indica algo diferente: el casco fue perforado y dañado, pero el Endurance probablemente descendió al fondo en una sola pieza.
Shackleton nunca consiguió atravesar la Antártida. En cambio, dejó algo probablemente mucho más difícil de repetir: perdió su barco en uno de los lugares más hostiles de la Tierra y consiguió sacar vivos de allí a los 28 hombres que viajaban con él.