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El Hubble proporciona la mejor prueba hasta ahora de la existencia de agujeros negros intermedios

Interpretación artística de un agujero negro en un cluster estelar.
Interpretación artística de un agujero negro en un cluster estelar.
Ilustración: NASA/ESA y G. Bacon (STScI) (Hubble)

En 2006, los satélites XMM-Newton detectaron un extraño haz de rayos-x. La firma era similar a la de los agujeros negros, pero no provenía del centro de una galaxia como cabía esperar. Años después, los astrónomos han logrado revelar la causa, y es algo tan raro que solo teníamos indicios de su existencia: un agujero negro de masa intermedia.

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Los agujeros negros de masa intermedia son exactamente lo que su nombre sugiere, agujeros negros demasiado grandes para ser el resultado directo de un colapso estelar, pero mucho más pequeños que los agujeros negros supermasivos que vemos en el centro de las galaxias. Teníamos indicios de la existencia de estos objetos desde 2004, pero pocas pruebas directas de su existencia.

El problema con estos agujeros negros de masa intermedia es precisamente que son pequeños, en comparación con sus gigantescos primos, y no tienen el tirón gravitacional necesario como para atraer estrellas o planetas de manera continuada porque se encuentran en zonas del espacio con menos densidad de objetos. Son tan poco activos que para demostrar su existencia era preciso cazarlos justo en el momento del crimen, el instante exacto en el que devoran una estrella o un objeto grande. Ese momento llegó en 2006, y el humo de la pistola de ese delito galáctico fue precisamente el chorro de rayos-x captado por los satélites XMM-Newton.

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Desde entonces, un equipo de astrónomos de la Universidad de New Hampshire lleva examinando la región de la que provenía aquel chorro con la esperanza de confirmar la existencia de un agujero negro de masa intermedia. La hipótesis era que el haz de energía era el resultado del agujero negro absorbiendo una estrella que pasaba por allí, pero había que descartar que la fuente de rayos-x no fuera otra cosa como una estrella de neutrones. Esa confirmación ha llegado esta semana y sus resultados acaban de publicarse en la revista Astrophysical Journal Letters.

Interpretación artística de un agujero negro intermedio devorando una estrella.
Interpretación artística de un agujero negro intermedio devorando una estrella.
Ilustración: ESA/Hubble, M. Kornmesser
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Las imágenes en alta resolución revelan que el agujero negro de masa intermedia se encuentra junto a un cluster estelar en las afueras de una galaxia pequeña. Por el haz de rayos-x que emitió en 2006, los astrónomos calculan que tendrá alrededor de 50.000 veces la masa de nuestro Sol. Parece una cifra enorme, pero conviene recordar que en astronomía masa y tamaño no van juntos. Los agujeros negros supermasivos tienen millones de veces (a veces miles de millones) la masa del Sol.

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El descubrimiento abre la puerta a una interesante pregunta: ¿Cuántos más de estos agujeros negros de tamaño medio hay y cómo se forman? Esta clase de agujeros negros tiene demasiada masa como para ser el resultado de un colapso estelar único, pero quizá sean el resultado de un raro choque entre dos estrellas masivas. Las otras dos hipótesis para explicar su formación es que sean el producto de la fusión de dos agujeros negros estelares o incluso que sean agujeros negros primordiales surgidos en el Big Bang. Tampoco sabemos si con el tiempo estos agujeros crecen hasta hacerse supermasivos y por tanto son como una especie de estadio intermedio en la vida de estos misteriosos objetos.

Lo mejor del descubrimiento del Hubble es que nos ha puesto tras la pista de estos objetos señalando las regiones estelares sonde parecen sentirse más a gusto: los clústeres estelares periféricos. Ahora es cuestión de seguir buscando. [Hubble Space Telescope]

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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