Es, probablemente, la peor noticia para el futuro de Internet. Una corte federal de EE.UU. falló en Enero en contra de las reglas de neutralidad de la Red del regulador estadounidense de las comunicaciones, la FCC. La decisión básicamente invita a los proveedores de acceso a Internet a ofrecer trato preferencial a otras compañías dispuestas a pagar por ello. Es decir, los operadores podrían favorecer ciertos tipos de tráfico en Internet sobre otros. Ha sido un duro golpe para la neutralidad de la Red pero, ¿un golpe definitivo?

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El futuro de la neutralidad de la Red es complicado. El fallo de la Corte Federal de Apelaciones en Washington se aferra a un tecnicismo. Si la FCC definiera servicio de banda ancha como un "servicio común" ofrecido por un operador, como la línea telefónica, tendría la autoridad para imponer las reglas que establece sobre la neutralidad. Sin embargo, el servicio de banda ancha se considera un "servicio de información", una categoría sobre la cual la FCC en EE.UU. no tiene ninguna jurisdicción. Cambiar esa definición no es tarea sencilla ya que implica profundas reformas en cómo Internet puede y debe ser regulada. Mientras, el resto del mundo mira a este fallo judicial que podría sentar un precedente para otros países.

Si la decisión judicial acabara imponiéndose, cambiaría la forma más básica en la que funciona Internet y en la que las compañías hacen negocio. En lugar de centrarse en innovar, tendrían un mayor incentivo para centrarse en negociar acuerdos millonarios. Si el futuro de la neutralidad de la Red es complicado de por sí, un futuro sin ella es muchísimo más preocupante.

Imaginando una Internet sin neutralidad

Por si no has estado siguiendo el debate, la neutralidad de la Red, explicado de forma sencilla, hace referencia al principio básico de tratar todos los datos que circulan por las redes de banda ancha de forma igualitaria. Es decir, no puede haber trato preferente a determinados tipos de contenido, compañías, usuarios o plataformas/tecnologías de comunicación.

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El símil más utilizado es el de la autopista, en el que la carretera representa la red de banda ancha y los coches el tráfico que circula por ella. En una autopista cualquier coche puede cambiar de carril las veces que quiera y todos circulan bajo las mismas normas de seguridad y limitaciones de velocidad. Pero, ¿qué ocurriría si alguien abre un carril que solo pudieran utilizar ciertos tipos de coches? ¿Y si se instalara un peaje adicional al resto de conductores? ¿Y si otros pudieran ser expulsados de la carretera?

Trasladado al mundo de Internet, la situación sería caótica e injusta, con operadores de comunicaciones favoreciendo contenido de ciertas compañías (digamos, Netflix) solo porque estas han pagado extra por ello. Esto es en lo que podría desembocar el fallo judicial de ayer, al menos en EE.UU.

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Grandes operadores de comunicaciones como Verizon o Time Warner, que inicialmente abrieron el caso contra la FCC, podrían comenzar a cobrar extra a otras compañías por un acceso a mayores velocidades, tarifas extra que al final podrían llegar al usuario final. Esto daría ventaja a las grandes compañías de Internet y de contenidos que podrían cerrar acuerdos con los operadores de comunicaciones y dejar en desventaja a las pequeñas empresas.

Dicho de otra forma: en un mundo sin neutralidad de la Red no saldría ganando la compañía con el mejor servicio, el más competitivo o el más innovador, sino aquella que ha logrado cerrar el mejor acuerdo con un operador, simplemente porque tiene más dinero.

Para los consumidores, la ausencia de neutralidad de la Red tendría dos graves consecuencias. Una, perjudicaría la innovación en nuevos servicios, sobre todo de pequeñas compañías. Habría menos servicios de calidad donde escoger. Y dos: los costes extra que pagan las compañías podrían acabar llegando al bolsillo del consumidor. Podríamos contratar un servicio básico de Internet, pero si quisiéramos acceder a ciertas páginas web o contenidos a velocidades y calidad decente, tendríamos que pagar. ¿Quién quiere tener que pagar extra por una Internet de peor calidad? Nadie.

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Garantizar una Internet basada en la Neutralidad

No deberíamos tener que llegar a esta situación. De hecho hasta ahora Internet ha logrado sobrevivir sorprendentemente de forma neutral. Pero garantizar que siga siendo así en el futuro será complicado.

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Ahora mismo, en EE.UU. lo único que puede hacer la FCC es cambiar la forma en la que define el acceso a Internet por banda ancha. En lugar de tratar el servicio como uno de "información", como hace ahora, tendría que clasificarlo como un servicio de comunicaciones común ofrecido por un operador. Pero en eso entra en juego la política. Al partido republicano no le gusta la idea porque implicarían crear todo tipo de nuevas regulaciones para Internet. De hecho, el anterior presidente de la FCC, Julius Genachowski, decidió no hacerlo aunque abrió la puerta a que el actual responsable, Tom Wheeler, tomara su propia decisión.

Wheeler parece comprometido a mantener la neutralidad de la Red. "Las leyes deben proteger el gran impulso detrás de la Internet abierta: la existencia de innovación sin permiso", dijo la semana pasada, antes del fallo de ayer.

Tras la decisión de la corte federal, Wheeler publicó un comunicado esperanzador: "Estoy comprometido a mantener nuestras redes para el crecimiento económico. [...] Consideraremos todas las opciones abiertas para asegurar que esas redes de las que depende Internet continúen ofreciendo una plataforma abierta y libre para la innovación y la expresión".

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Lo que ocurra en EE.UU. en este frente afectará de lleno a lo que pueda pasar en un futuro en muchos otros países. Hay que recordar que mantener la neutralidad de la Red fue una de las promesas de Barack Obama en 2008. Y lo último que quiere Obama es que mandato acabe siendo recordado como aquel en el que se destruyó Internet tal y como la conocemos hoy en día.

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