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En 1672, una multitud asesinó a uno de los hombres más poderosos de Europa. Lo que hicieron después con su cuerpo sigue causando escalofríos

En 1672, una multitud asesinó a Johan de Witt y a su hermano en plena crisis de los Países Bajos. Sus cuerpos fueron mutilados y los relatos de canibalismo siguen rodeados de preguntas históricas.
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El 20 de agosto de 1672, una multitud enfurecida se congregó frente a una prisión de La Haya. En su interior se encontraban dos de los personajes políticos más influyentes de la República neerlandesa. Uno había gobernado durante casi veinte años. El otro acababa de enfrentarse a una acusación de conspiración. Ninguno imaginaba que, antes de terminar el día, sus cadáveres serían exhibidos públicamente en una escena de violencia difícil de imaginar.

Los protagonistas eran Johan de Witt y su hermano Cornelis. Ambos fueron asesinados, desnudados, colgados boca abajo y mutilados por una multitud que los consideraba responsables de la crisis que atravesaba el país.

Pero hay un detalle todavía más perturbador. Durante siglos ha circulado la historia de que algunos participantes llegaron a comerse partes de sus cuerpos. Aunque existen testimonios históricos que mencionan actos de canibalismo, la magnitud y los detalles de esos relatos siguen siendo objeto de discusión.

Lo sucedido quedó inmortalizado en una pintura atribuida a Jan de Baen, conservada actualmente en el Rijksmuseum de Ámsterdam.

El año en que los Países Bajos estuvieron a punto de desaparecer

En 1672, una multitud asesinó a uno de los hombres más poderosos de Europa. Lo que hicieron después con su cuerpo sigue causando escalofríos
© Atribuido a Jan de Baen (1672-1675) / Rijksmuseum.

Para comprender semejante estallido de violencia hay que regresar a 1672, conocido en la historia neerlandesa como el Rampjaar, el Año del Desastre. La República de las Provincias Unidas era entonces una de las grandes potencias comerciales y marítimas de Europa. Sin embargo, su posición comenzó a desmoronarse cuando Francia, Inglaterra y los principados alemanes de Münster y Colonia emprendieron ataques contra ella.

El avance de los ejércitos franceses provocó pánico entre la población. Las ciudades temían ser ocupadas y muchos ciudadanos comenzaron a buscar responsables de una catástrofe que parecía inevitable. Johan de Witt, que ejercía como gran pensionario de Holanda desde 1653, se convirtió en el principal objetivo.

No era exactamente un primer ministro como los actuales, aunque desempeñaba un papel fundamental en la dirección política de la República. Su figura representaba a las élites republicanas enfrentadas a los partidarios de la Casa de Orange. Mientras la crisis militar empeoraba, Guillermo III de Orange ganaba influencia política. De Witt perdió apoyos y finalmente abandonó su cargo. Pero su salida del poder no fue suficiente para detener la violencia.

Una visita a prisión terminó en una de las escenas más macabras de Europa

Johan de Witt
© YouTube / Danylo.

Cornelis de Witt había sido detenido en julio de 1672, acusado de participar en una conspiración contra Guillermo III. La acusación era infundada y, después de ser sometido a tortura, recibió una sentencia de destierro.

El 20 de agosto, Johan acudió a visitarlo a la prisión de Gevangenpoort, en La Haya. Fuera esperaba una multitud hostil. Miembros de una milicia participaron en el ataque y los hermanos fueron asesinados a tiros y golpes. Lo que ocurrió después quedó ampliamente documentado.

Según el catálogo histórico del Rijksmuseum, los cadáveres fueron despojados de sus ropas, colgados boca abajo y mutilados. Algunas partes fueron cortadas y vendidas. La institución también recoge testimonios contemporáneos que mencionan episodios de canibalismo. Sin embargo, esos relatos no deben confundirse con la afirmación de que toda la multitud devoró a los hermanos, ni permiten reconstruir con certeza quién habría participado en esos actos.

La brutalidad fue real. Los detalles más sensacionalistas requieren cautela.

Un asesinato que cambió la política neerlandesa

Johan de Witt
© YouTube / Danylo

La muerte de los hermanos De Witt representó la caída violenta de una élite republicana que había dominado la política durante décadas. Guillermo III, que ya había sido nombrado estatúder antes del asesinato, consolidó su posición como principal figura política y militar del país. Años después, en 1689, acabaría convirtiéndose también en rey de Inglaterra, Escocia e Irlanda.

No obstante, la República neerlandesa no se transformó inmediatamente en una monarquía por el asesinato de los hermanos, como sugieren algunas versiones populares de esta historia. Su sistema político continuó existiendo, aunque el equilibrio de poder había cambiado profundamente.

La historia dejó una imagen que todavía resulta estremecedora: dos dirigentes políticos asesinados por sus adversarios y convertidos en objetos de escarnio público. Más de 350 años después, el episodio sigue recordando hasta qué punto una crisis militar, la polarización política y la búsqueda de culpables pueden desembocar en violencia colectiva. Y también demuestra cómo un acontecimiento suficientemente terrible puede convertirse, con el paso del tiempo, en una historia donde resulta cada vez más difícil separar los hechos documentados de sus detalles legendarios.

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