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El Lanmodo Vast Pro es una dash cam con visión nocturna y el mejor espejo retrovisor que he usado jamás

Ilustración para el artículo titulado
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

Hace apenas unos meses analizábamos por aquí el Lanmodo Night Vision, un sistema de visión nocturna para el automóvil. El Vast Pro es su segunda versión. No ve tan bien en la oscuridad como su predecesor, pero a cambio hace muchas más cosas y es más asequible. Lo que lo hace ideal para un público más amplio.

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En el análisis del Night Vision comparaba aquel dispositivo con tener el superpoder de ver en la oscuridad. Pero como le decía a Peter Parker el bueno del Tío Ben, un gran poder con lleva una gran responsabilidad. En este caso la responsabilidad de conducir de manera responsable.

¿Ayudaba el Lanmodo Night Vision a conducir mejor o de manera más responsable? Pues sí, pero con un matiz: su mayor utilidad era conducir en la más completa oscuridad, algo que a menos que seas agente secreto, detective privado o criminal en activo probablemente nunca necesites hacer en tu vida.

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Lanmodo ha debido de pensar muy acertadamente que lo de ver en la más completa oscuridad tenía un público muy pequeño, así que el Lanmodo Vast Pro es menos efectivo en las tinieblas, pero a cambio hace más cosas interesantes. Concretamente sirve como dash cam y sistema de vigilancia cuando el auto está estacionado. Pero comencemos por el principio, por la instalación.

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El Lanmodo Vast Pro no está a la venta todavía. Acaba de desembarcar en IndieGogo, donde en apenas unos días ya superaron el 1.152% de lo que necesitaba para financiarse. Comprarlo ahora es una buena oportunidad porque cuesta solo 209 dólares (258 con cámara). Cuando salga a la venta costará más del doble.

Instalar el Lanmodo Vast Pro

La caja del Lanmodo contiene el dispositivo así como todos los cables necesarios para su instalación. La energía para funcionar la obtiene a través de la toma de mechero o mediante el conector OBD, un puerto para diagnóstico que normalmente está bajo el volante (en la parte izquierda). Mi apuesta fue usar este último sencillamente porque permite ocultar mejor los cables, pero en la caja vienen los dos.

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Si tu modelo es de los que cuentan con cámara trasera (algo definitivamente muy recomendable), la caja también trae la cámara y el cable para conectarla (con longitud más que de sobra a menos que tengas un autobús).

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Finalmente están los sistemas de anclaje. El Lanmodo Vast Pro puede instalarse mediante una ventosa en la cara interior del parabrisas o sobre el salpicadero (usando una almohadilla antiadherente). En cualquiera de los dos casos el proceso es muy sencillo. Tanto la ventosa de vacío para fijar al cristal como la almohadilla del salpicadero proporcionan un agarre realmente sólido y que no se mueve por muchos baches que pisemos.

La pantalla panorámica del LAnmodo Vast Pro tiene 8 pulgadas de diagonal.
La pantalla panorámica del LAnmodo Vast Pro tiene 8 pulgadas de diagonal.
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo
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En cuanto a qué posición es la más acertada, depende por entero del coche y de los gustos de cada cual. La cámara de la parte frontal del dispositivo está montada sobre una rótula que permite un grado bastante amplio de movimiento para encuadrar correctamente a la carretera, así que no tienes por qué instalarla en el centro exacto del salpicadero. Lo que si tienes que tener en cuenta es que es un bulto que quita un poco de visibilidad.

En mi caso particular he optado por la posición en el centro del salpicadero porque es el lugar en el que menos carretera me tapa. Podría haberla puesto en el lugar que ocupa el espejo retrovisor, pero no aconsejo hacer esto por dos razones, La primera es que siempre es buena idea tener un espejo retrovisor que funcione sin necesidad de baterías. La segunda es que aunque la cámara trasera proporciona una imagen panorámica fantástica de la parte trasera del vehículo, su distancia focal es muy engañosa. Los objetos parecen mucho más lejanos de lo que en realidad están y personalmente encuentro difícil posicionar el auto a través de la cámara. Quizá es que no estoy acostumbrado, pero me parece más prudente usarla primero sobre el salpicadero sin quitar el retrovisor y en el futuro, si me habitúo a usarla, sustituir el espejo con tranquilidad.

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Independientemente de la posición, el mayor trabajo de la instalación es pasar los cables, pero te alegrará saber que no es un misión imposible en absoluto. Al menos no lo ha sido en mi caso. El cable de alimentación y el de la cámara trasera discurren por el espacio que hay entre el falso techo interior y los embellecedores del habitáculo o bajo la goma del sello de las puertas. Pasarlos por esos espacios es algo tan sencillo como tirar suavemente de la junta hacia arriba e ir metiendo el cable poco a poco. Ni siquiera necesitarás herramientas. Si yo, que no tengo la menor idea de mecánica del automóvil, puedo hacerlo cualquiera puede.

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El punto más conflictivo llega a la hora de instalar la cámara trasera. En mi caso no quería complicarme la vida con instalaciones externas. La cámara trasera es resistente al agua y se puede instalar por fuera del vehículo, pero no quería ponerme a taladrar la carrocería o a buscar puntos de salida, así que opté por sujetarla al módulo de plástico que alberga la luz de freno trasera, dentro del habitáculo.

La mayor desventaja de esto es que la cámara muestra su imagen a través de la luna trasera, por lo que se ven las líneas del calefactor anti-vaho. El tintado de las lunas no afecta en absoluto a la imagen. Por lo demás, creo que es el sitio más cómodo donde instalarla y desde ahí ofrece una visión completa de la parte trasera del coche. Incluyendo el límite trasero, algo muy útil a la hora de aparcar. Desde esa posición solo tenía que pasar el cable de la cámara por la manguera de goma por la que ya pasan los cables de la luz de freno. Esta parte sí que fue tediosa porque pasar el grueso cabezal del conector de la cámara por la estrecha manguera que lo va a proteger del agua ha sido bastante laborioso.

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Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

Una vez hecha la parte del cableado, instalar el Lanmodo Vast Pro es tan simple como meter una tarjeta MicroSD (si es que pretendemos grabar vídeo con él), encenderlo y posicionar la imagen en función de dónde lo hayamos instalado (la instalación en el parabrisas es invertida respecto a la del salpicadero y la imagen se ve, lógicamente, cabeza abajo).

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Usando el Lanmodo Vast Pro

El menú del Lanmodo Vast Pro es tan sencillo que ocupa una sola pantalla. Podemos activar o desactivar la grabación de vídeo, añadir audio o no (graba lo que se pueda escuchar en el interior del habitáculo y lo que se filtre del exterior) y determinar cuánto tiempo queremos que duren los clips.

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Otras opciones incluyen ajustar el brillo de la pantalla para que no nos deslumbre de noche, la sensibilidad del sensor que dispara la grabación por evento, la orientación de la pantalla, ajustar la hora y fecha, el idioma o formatear la tarjeta de memoria.

Todas estas funciones se realizan desde los botones superiores (inferiores si lo hemos colgado del parabrisas). No es que me queje, pero es un poco tedioso. Además todos los botones tienen el mismo tamaño y tacto. Lo que obliga a memorizar sus posiciones. Por fortuna no hay que usarlos mucho salvo el de alternar entre cámara delantera y trasera. Quizá en el futuro Lanmodo lance una versión con pantalla táctil, por por ahora es lo que hay.

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Esta es la pantalla de menú del dispositivo. No hay más opciones que las que ves.
Esta es la pantalla de menú del dispositivo. No hay más opciones que las que ves.
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

La buena noticia es que una vez ajustado todo a nuestro gusto ya no hay que hacer absolutamente nada. Tan solo mirar la pantalla del dispositivo de vez en cuando. Un detalle que no me gusta es que, a diferencia del Lanmodo Night Vision, este no se enciende y apaga cuando hacemos lo propio con el motor de arranque. Hay que hacerlo manualmente. La razón es que apagar la pantalla es precisamente lo que permite activar la función de monitor de estacionamiento. Es tan sencillo como pulsar un botón, pero es una tarea más añadida antes se abandonar el vehículo.

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El Lanmodo Vast Pro, como asistente a la conducción

Antes de nada reiterar una idea que ya adelantaba al principio: No se puede conducir el vehículo mirando solo a la pantalla del Lanmodo. No está hecho para eso, sino para ayudarnos a ver mejor en caso de que la carretera esté muy oscura o haya mala visibilidad. La idea es que lo consultes echando un vistazo fugaz a la pantalla como si fuera otro espejo retrovisor.

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Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

¿Cómo es conducir con el dispositivo encendido? Mi sensación es que es como llevar puestas las luces largas sin que en realidad estén encendidas. Nos permite ver más lejos y los objetos aparecen mejor iluminados. La cámara delantera ofrece un ángulo de visión de 45 grados y hasta 300 metros, lo que en teoría nos da hasta 4,8 segundos extra para reaccionar ante un obstáculo. Eso suponiendo, por supuesto, que hayamos echado un vistazo a la pantalla en ese momento. En la práctica probablemente no nos de tanto tiempo, pero siempre es una ayuda tenerlo.

Hablando de retrovisores, el Lanmodo Vast Pro es un retrovisor electrónico espectacular. Su ángulo de visión es tan amplio (170 grados) que cubre toda la vía a nuestra espalda. Además lo hace con mayor luminosidad que lo que podamos apreciar a simple vista por el espejo retrovisor interior. En mi caso esto es especialmente crucial porque mi coche tiene las lunas tintadas muy oscuras y la visibilidad por el retrovisor es muy mala de noche. Si a eso unimos una luz de marcha atrás que ilumina menos que la linterna del móvil, el Lanmodo Vast Pro se ha convertido en un reemplazo espectacular. Dos semanas después de instalarlo ya lo consulto tanto como el espejo convencional.

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El Lanmodo Vast Pro como cámara de seguridad

Si activas la grabación de vídeo lo que ocurre es que la cámara del dispositivo (o las dos cámaras si dispones de la trasera) graban vídeos de 3 minutos de duración de forma continua hasta llenar la tarjeta de memoria que hayas instalado. Eso, en una unidad de 128GB supone que puedes grabar un máximo de 30 horas de vídeo. Una vez se llena la tarjeta, el dispositivo va sobreescribiendo los vídeos nuevos sobre los antiguos de manera que siempre tengas las 30 últimas horas de lo que ocurre delante o detrás del vehículo.

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Cuando estacionamos el auto y apagamos la pantalla el Lanmodo Vast Pro entra en modo centinela y sigue grabando lo que ocurre cerca del vehículo. Si el sensor G detecta alguna vibración (y basta con que alguien se siente sobre el vehículo para activarlo) el dispositivo bloquea los vídeos grabados en ese momento y los guarda en una carpeta aparte que no se borra al sobreescribir.

Una pequeña luz roja en el exterior indica que el dispositivo está grabando.
Una pequeña luz roja en el exterior indica que el dispositivo está grabando.
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo
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En resumen

El Lanmodo Vast Pro no es tan buena cámara nocturna como su predecesor en el sentido de que no permite ver en la más completa oscuridad, pero su capacidad es mucho más usable para el común de los conductores. Si necesitas una cámara de seguridad que además te ayude a conducir más seguro es una muy buena opción.

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  • Permite ver mejor en la oscuridad o en malas condiciones de visibilidad como niebla o lluvia intensa.
  • Es un espejo retrovisor espectacular, pero para eso tienes que comprar la cámara aparte.
  • Es mucho más fácil de instalar de lo que parece.
  • No es muy cómodo de usar. Echo de menos la conveniencia de una pantalla táctil.

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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