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Tecnología

El misterioso “Golden Dome”: El escudo de cuatro capas que el Pentágono proyecta para 2028

Documentos internos del Pentágono revelan detalles del Golden Dome for America, un sistema de defensa antimisiles de cuatro capas que combina interceptores espaciales, radares y láseres terrestres. Con un presupuesto de 175.000 millones de dólares y fecha prevista de 2028, el proyecto busca crear un escudo sin precedentes, aunque enfrenta enormes retos técnicos y estratégicos.
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En Huntsville, Alabama, ante miles de contratistas de defensa, el Pentágono mostró por primera vez los lineamientos de un proyecto que parece extraído de la ciencia ficción: un sistema de defensa nacional de múltiples capas bautizado como Golden Dome. Filtraciones recientes permiten reconstruir cómo sería este escudo antimisiles y qué obstáculos deberá superar para convertirse en realidad.

Un escudo que comienza en el espacio

El misterioso “Golden Dome”: el escudo de cuatro capas que el Pentágono proyecta para 2028
© AeroSpaceAmerica.

Según los documentos filtrados, la primera capa de defensa del Golden Dome estaría ubicada fuera de la Tierra. Allí, sensores e interceptores orbitales vigilarían el cielo con capacidad de detectar, rastrear y neutralizar misiles en las fases iniciales de su vuelo. La idea de interceptar durante el impulso es clave, ya que en ese instante los proyectiles son más vulnerables.

El plan contempla tres capas adicionales en tierra, equipadas con radares, interceptores y láseres de alta potencia. En conjunto, estas defensas cubrirían el territorio continental de Estados Unidos, además de Alaska y Hawái, con al menos 11 baterías de corto alcance distribuidas de forma estratégica.

Retos tecnológicos y actores industriales

El misterioso “Golden Dome”: el escudo de cuatro capas que el Pentágono proyecta para 2028
© AeroSpace.

La magnitud del proyecto —con un presupuesto estimado en 175.000 millones de dólares— no lo libra de desafíos. Uno de los más complejos es la latencia en la cadena de comunicaciones: en un ataque real, cada fracción de segundo resulta crítica para coordinar las distintas capas del sistema.

El Pentágono ha convocado a gigantes como Lockheed Martin, Northrop Grumman, RTX y Boeing. Llama la atención la ausencia de SpaceX, pese a que había presentado propuestas en alianza con Palantir y Anduril. Los planes filtrados mencionan además la incorporación de radares de nueva generación junto a sistemas ya probados, como el Patriot, y la creación de módulos lanzadores móviles capaces de adaptarse a interceptores presentes y futuros.

Una cuenta atrás estratégica

Bajo la dirección de Michael Guetlein, ex vicejefe de Operaciones Espaciales, el proyecto avanza contra el reloj. Guetlein dispone de apenas 30 días para conformar su equipo, 60 para entregar un diseño preliminar y 120 para definir en detalle la red de satélites y estaciones terrestres.

El Golden Dome se presenta como un escudo de ambición histórica. Su éxito o fracaso marcará no solo el futuro de la defensa estadounidense, sino también el equilibrio estratégico global en un mundo donde la velocidad de un misil puede decidir el destino de naciones enteras.

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