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Ciencia

El mito del agua en la IA: cómo un simple error multiplicó por mil el impacto real de los centros de datos

Un cálculo mal interpretado en un libro superventas disparó la alarma sobre el consumo hídrico de la inteligencia artificial. Ahora, nuevas revisiones apuntan a que la cifra estaba inflada x1000. Lo que queda es un debate urgente: cuánta agua usa realmente la IA y por qué importa.
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La relación entre inteligencia artificial y recursos críticos —especialmente el agua— se ha convertido en uno de los grandes debates tecnológicos de la década. Con la expansión de modelos cada vez mayores, la preocupación pública saltó a un nivel inédito: titulares que aseguraban que cada consulta de IA gastaba un vaso de agua o que un solo centro de datos consumía más que ciudades enteras.
Pero una parte de ese alarmismo podría haber nacido de un error sorprendentemente simple.

Un libro, un cálculo y un error que escaló a nivel global

La polémica estalló con Empire of AI, libro de Karen Hao que retrata el ascenso —y las sombras— de OpenAI. En él, la autora afirmaba que un centro de datos podía consumir 1.000 veces más agua que una ciudad de 88.000 habitantes.
La frase se viralizó… pero había un problema.

El analista Andy Masley revisó las cifras y concluyó que el consumo real sería un 22% de lo que usa la ciudad, o incluso apenas un 3% del sistema municipal. ¿Qué había pasado?
Según Masley, el libro confundió metros cúbicos con litros debido a una respuesta ambigua del servicio de agua chileno (SMAPA).
Hao pidió datos en litros. SMAPA respondió sin especificar la unidad. Las cifras encajaban solo si estaban en m³. El resultado: una exageración de x1000.

La autora ya solicitó una aclaración oficial. Todo apunta a que, efectivamente, el error existe.

Cuánta agua consume realmente la IA

El consumo hídrico de los centros de datos es real y relevante, pero las comparaciones que circularon en redes estaban infladas.
En 2024, un reportaje de Washington Post afirmaba que generar un texto de 100 palabras requería 519 ml de agua —medio litro por consulta—.
Era una estimación basada en consumos anuales promedio, no en datos reales por operación.

La única gran tecnológica que dio cifras concretas fue Google:
0,26 ml por consulta a Gemini.
Cinco gotas.
Muy lejos de medio litro.

No es extrapolable a todos los centros, pero evidencia que las estimaciones previas eran, cuanto menos, exageradas.

La polémica no desaparece: el agua sigue siendo un problema

Que los cálculos hayan sido inflados no significa que el problema no exista.
Los centros de datos consumen mucha agua para refrigeración, especialmente en regiones cálidas o con estrés hídrico.
El caso de Cerrillos (Chile), donde se frenó judicialmente un megacentro de datos por su impacto climático, lo demuestra.
La industria ya explora alternativas como refrigeración sumergida en océanos o sistemas cerrados de reutilización.

El verdadero desafío: la energía

El agua no es el único punto crítico.
En 2024, los centros de datos representaban casi el 4% del consumo eléctrico de EE. UU.
En zonas cercanas a megacentros, la factura eléctrica ha aumentado hasta 267%.
Las big tech lo admiten: no hay energía suficiente para sostener el crecimiento de la IA.
Y barajan soluciones que parecen ciencia ficción: reactores nucleares propios o centros de datos en órbita.

Fuente: Xataka.

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