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Ciencia

Un monstruo geológico lleva más de 300 años dormido bajo el Pacífico. Cuando Cascadia vuelva a romperse, un terremoto de magnitud 9 podría hundir la costa de Estados Unidos antes de que llegue el tsunami

La zona de subducción de Cascadia puede producir uno de los terremotos más poderosos del planeta. Un estudio revela que el desastre no terminaría con las sacudidas ni con el tsunami: parte de la costa podría hundirse hasta dos metros y quedar permanentemente expuesta al avance del océano.
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El desastre comenzaría con una sacudida tan prolongada que quienes estuvieran allí podrían verla como algo interminable. Durante cuatro, cinco o incluso seis minutos, edificios, carreteras y puentes de la costa noroeste de Estados Unidos tendrían que soportar el movimiento de un terremoto cercano a magnitud 9.

Mientras la superficie temblara, ocurriría algo todavía más difícil de percibir. La tierra comenzaría a descender. En algunos lugares, la costa podría hundirse hasta dos metros en cuestión de minutos. El agua entraría inmediatamente en terrenos bajos, las defensas costeras perderían altura y zonas que antes permanecían alejadas de las mareas quedarían prácticamente al nivel del océano. Poco después llegaría el segundo golpe: una sucesión de olas generadas en el Pacífico, con apenas unos minutos disponibles para escapar.

Ese es el escenario que los científicos estudian en la zona de subducción de Cascadia, una enorme falla que se extiende frente a Washington, Oregon, el norte de California y la isla canadiense de Vancouver. El peligro no consiste únicamente en un terremoto y un tsunami. Según un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, el verdadero legado del desastre podría ser una transformación permanente de la costa.

La falla de Cascadia: una amenaza latente

El monstruo bajo el Pacífico: el megatsunami que podría cambiar la historia de EE. UU.
© Unsplash / Axel Antas-Bergkvist.

Geocientíficos del Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia (Virginia Tech) han puesto en el foco una zona sísmica que ha pasado desapercibida durante años: la zona de subducción de Cascadia. Esta falla se extiende desde el norte de la isla de Vancouver, en Canadá, hasta el cabo Mendocino, en California, y tiene el potencial de desencadenar un sismo de gran magnitud.

Según el estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, hay un 15% de probabilidad de que en los próximos 50 años ocurra un terremoto de magnitud 8,0 o superior en esta zona. Un evento de esa magnitud podría hacer colapsar el suelo costero hasta dos metros y provocar un megatsunami capaz de generar olas de hasta 300 metros.

Ciudades densamente pobladas como Seattle y Portland están en el epicentro del peligro, pero no son las únicas. Las olas podrían afectar también a Alaska, Hawái y otras áreas del litoral oeste, obligando a millones de personas a evacuar con apenas minutos de aviso.

Megatsunamis: cuando el océano se convierte en muro

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© Unsplash / NOAA.

A diferencia de los tsunamis comunes, cuyas olas no suelen superar unos pocos metros, los megatsunamis alcanzan alturas extraordinarias. Son raros, pero devastadores. En este caso, las olas se generarían casi de inmediato tras el sismo, sin permitir preparación ni respuesta efectiva.

Tina Dura, profesora adjunta de Geociencias en Virginia Tech y autora principal del estudio, explicó que el impacto no solo sería físico. La expansión de las zonas de inundación cambiaría radicalmente el uso del suelo y dificultaría enormemente los procesos de recuperación.

Aunque la zona no ha registrado un gran terremoto desde el año 1700, los científicos advierten que esto no es motivo de tranquilidad, sino más bien una señal del riesgo acumulado. Cascadia guarda un silencio inquietante que, según los expertos, podría romperse en cualquier momento.

El reloj geológico avanza, y Estados Unidos podría estar frente a uno de sus mayores desafíos naturales.

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