Ilustraci├│n Fabio Manucci

Sus descubridores lo han apodado el Monstruo de Melksham en honor al pueblecito británico en el que han aparecido sus fósiles, y el aspecto de la criatura hace honor a su nombre. El Ieldraan melkshamensis es el eslabón perdido en el árbol genealógico que une a los dinosaurios con los cocodrilos.

Se da la curiosa circunstancia de que el f├│sil que ha permitido determinar la nueva especie llevaba 150 a├▒os almacenado en el Museo de Historia Natural de Edimburgo, pero estaba tan da├▒ado que solo ahora los paleont├│logos han descubierto que se trata de una nueva especie. Hasta ahora se pensaba que pertenec├şa al g├ęnero Geosaurini, una familia ya conocida de enormes reptiles de hace entre 152 y 157 millones de a├▒os.

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No es ese el caso. El Ieldraan melkshamensis es una especie diferente y m├ís antigua (alrededor de hace 163 millones de a├▒os). Sus genes, de hecho, se remontan al Jur├ísico medio. Para revelar los rasgos de la nueva especie, los paleont├│logos han pasado semanas eliminando manualmente vetas de calcita que se hab├şan formado alrededor del f├│sil.

El resultado ha merecido la pena. El Monstruo de Melksham era una hermosa bestia de unos tres metros de longitud con una cabeza aplanada y dotada de poderosas mand├şbulas repletas de dientes serrados. En general era muy similar a los cocodrilos modernos, pero con aletas como las de los plesiuosaurios en lugar de patas adaptadas a tierra.

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Aunque el descubrimiento de la especie es importante por s├ş mismo, adem├ís sugiere que el Jur├ísico era mucho m├ís rico en especies de lo que pens├íbamos. El Ieldraan melkshamensis probablemente era el depredador m├ís importante en las aguas poco profundas de lo que hoy es Reino Unido, un depredador que compart├şa terrenos de caza con los grandes saurios del Jur├ísico. [v├şa Eurekalert]