El Galaxy Watch Active es precioso, pero tiene algunos fallos.
Foto: Victoria Song (Gizmodo)

Cuando Samsung anunció su reloj inteligente Galaxy Watch Active hace unas semanas, fui cautelosamente optimista. Vale, eliminaron el distintivo bisel giratorio de la compañía, pero por lo demás, era bastante elegante, tenía buenas especificaciones y, honestamente, Samsung ha lanzado algunos de los mejores relojes inteligentes de estos últimos años. Simplemente parece que le cuesta dar el salto de ‘bastante bueno’, a ‘realmente genial’.

El Galaxy Watch Active es una versión optimizada de su Galaxy Watch, que salió el otoño pasado. Algo así como ‘tiene casi las mismas características pero en un diseño mucho más pequeño’. También podemos decir que es el sucesor espiritual del Samsung Gear Sport que estaba más pensado para hacer ejercicio.

Sin embargo, el Gear Sport añadió algunas aplicaciones muy necesarias para el sistema operativo Tizen de Samsung y el Galaxy Watch supo ofrecer la calidad general de Samsung y una buena duración de la batería, pero el Active no ha aportado nada significativo aparte del diseño.

Sin embargo, es un reloj muuuuuy bonito. La pantalla circular AMOLED de 1.1 pulgadas y 40 mm no consiguió fastidiar mi pequeña muñeca, y este es un problema que me encuentro muy a menudo. Por ejemplo, la versión más pequeña del Galaxy Watch mide 42 mm y, aunque se ve bien, aún es algo voluminosa y pesada para mi. Esto no me ocurre con el Active. Es lo suficientemente ligero como para que apenas lo note, a menos que lo tenga muy apretado. En cuanto al color, tiene varias opciones interesantes: lo hay en negro, plata, oro rosa y verde. Opté por probar la versión de oro rosa, para ver qué tal en comparación con los otros relojes estilosos de Android.

Si lo comparamos con el Fossil Sport, el Active tiene un perfil más elegante y resulta un poco más cómodo, ya que los dos botones del lado derecho no sobresalen tanto. De perfil, el Active parece un poco más grueso, pero también algo menos recargado (la funda de nylon del Sport no ayuda mucho). En cambio, el Misfit Vapor 2 es más pesado y tiene un aspecto más industrial en general. Pero mientras que el Fossil Sport y el Misfit Vapor 2 tienen una apariencia más unisex —incluso en oro rosa— el Galaxy Watch Active parece más pensado para mujeres.

Advertisement

De izquierda a derecha: el Fossil Sport, el Samsung Galaxy Watch y el Misfit Vapor 2.
Foto: Victoria Song (Gizmodo)

Hay dos razones para pensar eso. En primer lugar, el pequeño tamaño de la caja es excelente para muñecas pequeñas, pero parece diminuto en muñecas más grandes. En segundo lugar, Samsung se deshizo del bisel giratorio. Por mucho que haya conseguido que Tizen destaque por ser el más intuitivo de los sistemas operativos de smartwatches, le dio a todos los wearables de Samsung un aire claramente masculino. En todo caso, la foto de arriba demuestra que después de deshacerse de él, el Galaxy Watch Active ha conseguido un aspecto tan sofisticado, si no más, que el de algunos de los smartwatches más bonitos que hay en el mercado.

Dicho esto, que haya prescindido del bisel giratorio no significa que no tenga uno. Hay un frustrante y grueso anillo negro alrededor de la pantalla del Active. No es tan atroz como el borde del Fitbit Ionic o incluso que el del Versa (la mayoría de las pantallas y widgets utilizan un fondo negro para enmascarar que está ahí). Pero lo único que consigue es destacar que ahí podría haber habido un bisel giratorio.

Advertisement

¿Y qué tal funciona Tizen? Sorprendentemente ya no hay mucha diferencia con Wear OS en estos momentos. En términos de rendimiento, es bastante rápido, y la transición entre pantallas es sencilla y fluida. Desliza el dedo hacia la izquierda para ver las notificaciones, hacia la derecha para desplazarte a través de los widgets preestablecidos (de los cuales, Samsung ha proporcionado muchos) y hacia abajo para ver un menú de configuración rápida. Si presionas hacia abajo podrás elegir entre las carátulas del reloj que trae Samsung. Para mí eran lo suficientemente variadas como para encontrar una a mi gusto. Dicho esto, Tizen no tiene una gran oferta de aplicaciones como, por ejemplo, sí tiene el Apple Watch. Además, por mucho que se esfuerce Samsung, Bixby no funciona en condiciones.

La función de Wireless Power Sharing a través del Galaxy S10 mola, pero no termina de compensar que solo dure 2 días la bateria.
Foto: Victoria Song (Gizmodo)

El active también tiene una duración de batería bastante correcta. Samsung estima aproximadamente que dura 45 horas con el “uso típico” del dispositivo. (Puedes conseguir que dure algo más si vas a configuración y eliges que la lectura de la frecuencia cardíaca sea intermitente y no continua). Lo máximo que conseguí con el Active fue casi dos días completos, con una noche de seguimiento del sueño incluida. Lo puse a cargar un poco antes de activar el seguimiento del sueño, y con la batería al 50% pude aguantar hasta pasada la mañana siguiente. Dos días no son un gran resultado, sobre todo si tenemos en cuenta que el Fitbit Versa dura aproximadamente 5 días con una sola carga y el Galaxy Watch dura entre 4 o 5 días según la versión que tengas. Pero es casi igual que el Apple Watch Series 4, y dado su compacto diseño, podemos perdonárselo.

Advertisement

Para ayudar a paliar esto, Samsung dice que puedes cargar el dispositivo de forma inalámbrica a través de un teléfono Galaxy S10. Y esto está bien (más o menos). Solo es necesario que tengas un S10 y que no te importe quedarte sin tu teléfono mientras se carga. Lo probé y la función de Wireless Power Sharing definitivamente funciona, lo único que ocurre es que no es muy rápida y que tienes que colocarlo todo de la manera correcta para que pueda cargarse. Al final, la idea de tener que tener mi teléfono 58 minutos boca abajo para cargarlo al 38 por ciento me parece una cosa poco práctica.

En su interior, el Active tiene un acelerómetro, un GPS incorporado, un giroscopio, un barómetro y un monitor de frecuencia cardíaca. Tiene una resistencia al agua de 5 ATM, básicamente lo justo para poder nadar. También tiene pagos NFC y 4GB de almacenamiento para música. En 2019, es más o menos lo necesario que tiene que tener un reloj de fitness.

El hardware y los sensores del reloj bebé son bastante fiables. El perro no viene incluido.
Foto: Victoria Song (Gizmodo)

Advertisement

En la parte de fitness, hay algunas cosas que el Active hace realmente bien. Para empezar, soy muy un fan de su seguimiento automático de actividad para correr y caminar. Básicamente, si estás fuera de casa unos 10 minutos, el reloj lo percibe y comienza a grabar. Esto es genial si eres una persona distraída. También puedes elegir entre 39 actividades diferentes, lo que parece un cambio agradable respecto a las limitadas opciones que ofrecen otros relojes inteligentes más caros.

Así que, si perder el bisel giratorio no era el fin del mundo, la duración de la batería es decente, el hardware es sólido y el diseño es bueno, ¿dónde está la pega? Lamentablemente, es lo mismo que ha lastrado a todos los dispositivos portátiles de Samsung hasta la fecha: el software.

En un paseo de un kilómetro a un ritmo de 5,6 kilómetros por hora, el Galaxy Watch Active midió 1.705 pasos en comparación con los 2.126 pasos que registró mi podómetro, un Yamax SW-200 Digi-Walker. Se trata de una diferencia del 19,8%. Correr tampoco fue mucho mejor. Una carrera de un kilómetro a 8 km/h dio como resultado 1.664 pasos frente a los 1.951 pasos que marcaba el Yamax, una diferencia del 14,7%. Tampoco está nada bien. En general, la mayoría de pulseras de seguimiento físico y los relojes inteligentes que pruebo tienden a estar en un rango de diferencia de entre el 2 y el 5 por ciento.

Advertisement

La única vez que tu ritmo cardíaco tiene que verse estático es cuando estés muerto.
Captura: Victoria Song (Gizmodo)

Con la frecuencia cardíaca, el Active lo hizo algo mejor. Los resultados tenían una diferencia de 5 latidos por minuto con mi Polar H10. También estuvo casi a la par con el Fitbit Ionic Adidas Edition. Dicho esto, cuando hice una carrera de intervalos de 17 minutos, encontré una fallo extraño. El reloj simplemente no pudo leer mi ritmo cardíaco. Registró la carrera como una línea plana a 120 latidos por minuto, lo cuál se que sé que es falso porque: 1) la única vez que tu ritmo cardíaco será estático es cuando estés muerto; y 2) Tengo datos de otros wearables que usé simultáneamente que demuestran lo contrario.

Esto me pareció extraño porque funcionó bien en mis pruebas anteriores. Más tarde ese mismo día, noté que al reloj le costaba obtener lecturas consistentes de mi frecuencia cardíaca en general. Estaba alucinada con el nivel de estrés que me marcaba mientras corría, y me sorprendió ver que tres horas después de que hubiese dejado de correr, todavía seguía altísimo, a pesa de que yo estaba muy relajada en mi sofá. Limpié el monitor óptico de frecuencia cardíaca por si acaso mi sudor grasiento estuviese afectando a los sensores, pero hasta que no reinicié el reloj no comenzó a funcionar con normalidad.

Advertisement

También me ocurrió lo mismo con el seguimiento del sueño. Aunque puedes obtener un desglose de tus etapas de sueño, hubo varias noches en las que el Active simplemente no pudo leer mi ritmo cardíaco y, por lo tanto, no pudo mostrar ningún tipo de medición del sueño. Cuando lo logró, fue una mezcla de resultados. Una noche se equivocó completamente. La siguiente, estuvo básicamente a la par con los resultados de mi Fitbit.

Nada de esto me dio muchas esperanzas para la función de monitorización de la presión arterial que ofrece el reloj. La compañía guardó un sospechoso silencio al respecto cuando presentaron el reloj, y parece ser que fue por una buena razón. Requiere una aplicación separada, My BP Lab 2.0, que se lanzó el 15 de marzo y que no parece satisfacer ninguna de las expectativas de los consumidores si nos fiamos de las reseñas de Google Play Store. La aplicación en sí también pide a los usuarios que tomen una lectura inicial a través de un manguito tradicional de presión arterial antes de usar el sensor óptico para medir el ritmo cardíaco y tus niveles de estrés y utilizarlos en sus próximas lecturas. Sin embargo, no es justo echárselo en cara a Samsung, ya que la compañía ha sido transparente y ha dicho que la función es una beta y está en fase de investigación, y que no se trata de una herramienta de control de presión arterial aprobada por la FDA.

Mira qué bisel tan gordo.
Foto: Victoria Song (Gizmodo)

Advertisement

La buena noticia es que muchos de estos problemas están relacionados con el software, y existe la posibilidad de que Samsung aporte soluciones para que el Galaxy Watch Active sea un wearable de fitness más fiable. Si consigue solventar esto, entonces será una excelente compra por $200. El Apple Watch Series 4 con GPS cuesta el doble, y en términos de diseño, el Active es mucho más bonito que el Versa de Fitbit. Tizen, a pesar de tener una oferta de aplicaciones algo más escasa, ofrece una mejor experiencia que el sistema operativo de Google. Así que, honestamente, si las funciones de salud te preocupan algo menos, el Active es una buena opción. La pena es que con algo más podría haber sido una gran opción.

En resumen:

  • El diseño es tan bonito que casi podemos perdonar a Samsung por haber eliminado el bisel rotatorio
  • Tizen funciona bien y es bastante fluido, aunque la oferta de aplicaciones sea un poco escasa.
  • Aunque el hardware es robusto, en el software hay de todo. Las pruebas que hicimos con aplicaciones de salud y de fitness tuvieron una precisión variada y hubo algunos problemas con la monitorización de la frecuencia cardíaca.
  • No te fíes demasiado de la función de monitorización de la presión arterial, está demasiado verde.
  • La batería es normal y dura dos días, pero la función de Wireless PowerShare de Sasmung es un extra interesante.