La forma particular que tienen las botellas de la Coca-Cola es una de las más reconocibles y uno de los iconos de diseño del siglo XX. Ha cambiado varias veces y sus líneas han variado con el paso del tiempo, pero en esencia se mantiene más o menos igual. ¿Cuál fue su origen exacto?

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Para entenderlo hay que remontarse a 1915, desde comienzos del siglo XX, la Coca-Cola era con diferencia la bebida más popular de Estados Unidos, gracias a un pionero sistema de licencias y franquicias establecido unas décadas antes. Pero la competencia no había tardado en tomar nota y Asa G. Candler, uno de los máximos responsables de la compañía por aquel entonces decidió tomar cartas en el asunto para solucionarlo.

Entre las muchas medidas que se tomaron la más importante y a su vez pionera también para las estrategias de marketing que llegarían años después fue la de rodear a la Coca-Cola de un aire premium. Tenía que rodearse del mismo incluso aunque no lo fuese en términos económicos, ya que mantuvo el mismo precio durante 70 años: hasta finales de los 50 una botella costaba 5 centavos.

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“Que puedan identificarlo con los ojos cerrados”

Para ello, Candler abrió un concurso donde varios fabricantes de botellas podían aportar sus propios diseños. La única regla era que “debía tener un diseño tan característico como para que los clientes la reconociesen con los ojos cerrados”.

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No se sabe exactamente quién fue el que dio con el diseño exacto, y Coca-Cola ya se encargó de envolverlo en sus respectiva aura de leyenda, pero durante aquel tiempo el responsable de la Root Glass Company de Terre Haute, Indiana, era Alexander Samuelson, un sueco que había emigrado al país.

Él y su equipo encontraron la inspiración precisamente en uno de los componentes que se rumoreaba tenía la Coca-Cola por aquel entonces: cacao. Y efectivamente, el fruto de una planta de cacao se parece muchísimo a esa primera botella.

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La forma abombada fue suavizándose con el tiempo pero la esencia se mantiene. La forma ha trascendido como icono de la cultura popular y artistas como Salvador Dalí o Andy Warhol la utilizaron en sus cuadros. Al final, el mejor diseño siempre está en la naturaleza.

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