Los entusiastas de las conspiraciones llevan d√≠as analizando las im√°genes de un lago en el Parque Nacional de Thingvellir, en Islandia. La raz√≥n es una serie de extra√Īos patrones geom√©tricos que aparecieron sobre su superficie. El origen de estas marcas es una rara conjunci√≥n de factores.

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Las marcas de Thingvellir se extienden m√°s de dos kil√≥metros y realmente parecen obra de un artista y no de la naturaleza. El hielo est√° cortado siguiendo un caprichoso dise√Īo geom√©trico que recuerda a los motivos de una civilizaci√≥n antigua.

En realidad, las marcas se deben a un fen√≥meno natural tan poco com√ļn que solo se ha registrado un pu√Īado de veces en otros lagos de regiones √°rticas. Su origen est√° en el movimiento de las placas de hielo que flotan sobre el agua.

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El hielo que cubre la superficie de lagos o del mar en zonas de fr√≠o extremo a menudo se rompe y sus placas colisionan entre ellas. Cuando esto ocurre, lo normal es que una de ellas se monte sobre la otra o ambas se rompan en peque√Īos fragmentos.

Existe, sin embargo, un tercer tipo de colisi√≥n que es el que vemos en Thingvellir. En 2007, John Wettlaufer, profesor de geolog√≠a y geof√≠sica en la Universidad de Yale aisl√≥ las causas del fen√≥meno y hasta logr√≥ replicarlas en laboratorio. Su estudio a√ļn puede leerse en Physical Review Letters.

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Para que ocurra, ambas placas deben tener un grosor prácticamente idéntico y no superior a los 10 cm. Al chocar, las placas de hielo se agrietan siguiendo un patrón de líneas rectas. Cada sección rota de esta forma se monta sobre la de la otra placa y sigue extendiéndose mientras la presión de una contra otra se mantenga.

Visto desde arriba, el fen√≥meno forma un patr√≥n geom√©trico que recuerda un poco al una cremallera. El fen√≥meno se conoce como ‚ÄúFinger Rafting‚ÄĚ por su similitud a lo que ocurre cuando entrecruzamos los dedos de ambas manos. [Lonely Planet v√≠a Science Alert]