Image: Corn Flakes de Kellogg (Wikimedia Commons)

Mitad del siglo XIX en Estados Unidos. Un cliente que se encuentra en un hotel pregunta por la ‚Äúdieta biol√≥gica‚ÄĚ para el desayuno. En esencia, aquel tipo estaba preguntando por los primeros copos de ma√≠z de Kellogg. El cliente no trataba de guardar la l√≠nea, quer√≠a dejar de masturbarse continuamente.

En la d√©cada de 1850, cualquier persona que acudiera a un hotel m√°s o menos refinado pod√≠a encontrar todo tipo de desayunos disponibles. Desde los t√≠picos panes, hasta pasteles, bu√Īuelos, algo de embutido o incluso filetes de carne (s√≠, antes se desayunaba).

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De hecho, aunque no todos los estadounidenses se pod√≠an permitir esos banquetes, los que pod√≠an a menudo optaban por ‚Äúcarnaza‚ÄĚ, un gran filet√≥n, que en el fondo no era m√°s que un plato que defin√≠a a la clase media, y que sin √©l, sent√≠an que el desayuno estaba incompleto.

Image: Wikimedia Commons

Sin embargo, mientras los estadounidenses se daban grandes atracones con el desayuno, se produjo un caso nacional de indigestión y un interés por las comidas más ligeras, situación que condujo al aumento de los alimentos saludables originales de Estados Unidos: los cereales.

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Con ellos nacían nuevas fortunas, se crearían empresas multinacionales que todavía conocemos en la actualidad. Ocurre que la marca más conocida de todos los cereales, se originó de la forma más extravagante que podamos pensar.

El doctor John Harvey Kellogg, el inventor de los copos de maíz, no se preocupó jamás por las ganancias. Para él, el cereal no era solo un alimento saludable porque mejoraría la digestión de los estadounidenses. El hombre creía firmemente que una dieta centrada en alimentos suaves como el cereal alejaría a los estadounidenses del pecado.

Un pecado muy específico: la masturbación.

El cereal contra el pecado

Image: Kellogg (Wikimedia Commons)

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Kellogg había crecido en el entorno perfecto para desarrollar estas ideas. Entre los siglos XVIII y XIX, el mundo occidental se debatió y se enfrentó sobre la idea de que las personas se tocaran a sí mismas.

La tradición judeocristiana ya había condenado la masturbación como un uso indebido de la sexualidad durante siglos, pero la llegada de la era victoriana, el Gran Despertar cristiano y otros movimientos religiosos en Estados Unidos, crearon una tormenta perfecta para que la gente realmente se obsesionara con la idea.

Grandes pensadores de la √©poca llegaron a criminalizar la masturbaci√≥n, indicando que el ‚Äúvicio solitario‚ÄĚ no era solo un defecto moral, sino tambi√©n una dolencia f√≠sica y mental que requer√≠a tratamiento y curaci√≥n. Toda una campa√Īa orquestada por la iglesia que cal√≥ en cientos de j√≥venes de Estados Unidos.

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Image: Uno de los primeros anuncios de Kellogg (Wikimedia Commons)

Harvey Kellogg fue precisamente una de las voces más fuertes contra el acto. En realidad, el doctor se sentía incómodo con el sexo, creyendo que era perjudicial para el bienestar físico, emocional y espiritual. De hecho, los historiadores recuerdan que se abstuvo personalmente de ello, y que nunca consumó su matrimonio. Es más, Kellogg y su esposa tenían habitaciones separadas y adoptaron a todos sus hijos.

Solo así se entiende que en su activismo, el inventor de los famosos cereales llegara a recomendar métodos bastante extremos contra la masturbación. En su obra Tratamiento contra el auto-abuso y sus efectos se podía leer lo siguiente:

El remedio contra la masturbaci√≥n que resulta casi infalible en ni√Īos peque√Īos es la circuncisi√≥n. La operaci√≥n debe ser llevada a cabo por un cirujano sin administrar anestesia alguna, pues el breve instante de dolor durante la operaci√≥n tendr√° un efecto saludable en la mente del individuo, tanto m√°s si se asocia con la idea de castigo.

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Image: Ejercicios de respiración en el Sanatorio de Battle Creek (Wikimedia Commons)

No solo eso, el doctor dec√≠a haber descubierto que si las mujeres se aplicaban fenol puro en el cl√≠toris, supon√≠a un m√©todo excelente para calmar una excitaci√≥n anormal. Convencido de que el onanismo se trataba de un pecado sensual de la carne, una forma de auto-abuso y un h√°bito obsesivo com√ļn en adolescentes varones principalmente, abogaba firmemente por dejar al descubierto el glande, muy sensible y sujeto a roces durante la masturbaci√≥n.

Adem√°s, ‚Äúla eliminaci√≥n del prepucio reducir√≠a en el sujeto los placeres sensoriales derivados del h√°bito masturbatorio. Reduciendo el placer sensorial, se conseguir√≠a tambi√©n reducir la rebeld√≠a de los j√≥venes ante las normas del Adventismo‚ÄĚ. Por cierto, Kellogg fue uno de los primeros en asegurar que la masturbaci√≥n causaba acn√© (adem√°s de atrofiar los test√≠culos). Sobre el acto de masturbarse tambi√©n dec√≠a que:

Si el comercio ilícito de los sexos es un pecado atroz, la autocontaminación es un delito doblemente abominable.

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Image: Anuncio de 1910 (Wikimedia Commons)

Para que te hagas una idea, Kellogg lleg√≥ a catalogar hasta 39 s√≠ntomas diferentes de una persona plagada de masturbaci√≥n, incluyendo una enfermedad general, desarrollo defectuoso, cambios de humor, timidez, mala postura, rigidez en las articulaciones, afici√≥n a las comidas picantes, acn√©, palpitaciones o epilepsia. ¬ŅLa soluci√≥n? Abrazar la historia natural y la higiene de la vida org√°nica, o lo que √©l mismo llam√≥, una dieta biol√≥gica.

¬ŅEn qu√© se basaba? El doctor dec√≠a que la carne y ciertos alimentos sabrosos o sazonados aumentaban el deseo sexual, y que los alimentos m√°s simples, especialmente los cereales y las nueces, pod√≠an frenarlo. Mientras trabajaba en el Sanatorio Battle Creek de Michigan, se encontr√≥ con algunas ideas sobre una alimentaci√≥n saludable. Seg√ļn Kellogg:

Las carnes muy condimentadas, las salsas estimulantes ... y exquisiteces delicadas en una variedad infinita, irritan los nervios y reaccionan sobre los órganos sexuales.

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Image: Wikimedia Commons

En Battle Creek trataba enfermedades y dolencias con ideas novedosas como la ‚Äúhidroterapia‚ÄĚ (esencialmente ba√Īos a diferentes temperaturas). Kellogg era vegetariano, y con la ayuda de su hermano William Kellogg, cre√≥ o invent√≥ alimentos como la mantequilla de cacahuete o una m√°quina de enema que pasaba el agua por el intestino y luego la segu√≠a con medio litro de yogur (la mitad por la boca y la otra mitad por el ano), sin embargo, los copos de ma√≠z que dise√Ī√≥ por primera vez en la d√©cada de 1890, fueron su legado m√°s perdurable.

Lo cierto es que hoy muy pocos comer√≠an aquellos primeros cereales (no ten√≠an az√ļcares ni sabores a√Īadidos), pero en la d√©cada de 1900, la gente quer√≠a cereal desesperadamente, y compraban la cantidad que pod√≠an producir las instalaciones de Kellogg. Realmente, fue una oportunidad √ļnica para que el doctor difundiera su evangelio de la vida biol√≥gica.

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Image: Wikimedia Commons

As√≠ fue como desarroll√≥ unos cuantos cereales de desayuno de grano en copos diferentes, incluidos los copos de ma√≠z, como comidas sanas, listas para comer y contra la masturbaci√≥n. Se asoci√≥ con su hermano para fabricarlos y venderlos al p√ļblico. Will ten√≠a menos inter√©s en la pureza de la dieta y m√°s sentido comercial que su hermano, y le preocupaba que los productos no se vendieran. Quer√≠a agregar az√ļcar a los copos para hacerlos m√°s apetecibles, pero John no quer√≠a saber nada de eso.

Poco después, Will comenzó a vender los cereales a través de su propio negocio, lo que se convirtió en Kellogg Company. Los hermanos continuaron peleándose durante décadas, pero eso es otra parte de la historia.

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Por cierto, en la d√©cada de 1940, todas las principales compa√Ī√≠as de cereales pasaron a recubrir el alimento con az√ļcar. Afortunadamente, las opiniones del doctor Kellogg sobre c√≥mo la dieta influye en las vidas sexuales no fueron del todo correctas, y tras sus Corn Flakes, tanto aquellos que se masturban como los que no, han seguido devorando una gigantesca industria de alimentos procesados ‚Äč‚Äčque con sus copos ayud√≥ a crear. [Wikipedia, Mental Floss, PsychCentral, DailyMail]