Este es un viaje por los candidatos al mayor rugido de la historia del planeta.
Cuando el ruido deja de ser ruido
En condiciones normales, el sonido se transmite a través de vibraciones en el aire. Pero existe un límite. A partir de 194 decibelios, el aire ya no puede comportarse como un medio que oscila y pasa a actuar como una barrera que empuja violentamente. Por encima de ese umbral, hablar de «sonido» empieza a ser inexacto: se trata de energía pura, un pulso de presión que avanza arrasando todo a su paso.
Justo en ese territorio fronterizo se inscriben algunos de los episodios acústicos más extremos registrados en la historia.
Krakatoa 1883: el estruendo que viajó por el mundo
La erupción del volcán Krakatoa, en Indonesia, encabeza casi todas las listas. El 27 de agosto de 1883, una secuencia de explosiones hizo que el cielo se oscureciera, provocó tsunamis devastadores y destruyó dos tercios de la isla. El estallido se escuchó a más de 4.800 kilómetros, y los barómetros registraron ondas atmosféricas que dieron la vuelta al planeta siete veces.
Las estimaciones modernas sugieren un pico cercano a 310 decibelios, probablemente el sonido más fuerte del que tenemos registro histórico. Para comparar: un concierto muy alto ronda los 120 dB, un avión despegando unos 140 dB. Krakatoa superó todo lo imaginable.
En estos momentos hace erupción el volcán Krakatoa en Indonesia. En 1883 tuvo una letal erupción que mató a cerca de 40.000 personas y en diciembre del 2018 se registró su última actividad dejando más de 400 muertes y miles de heridos.pic.twitter.com/53cs4MlasI
— Imágenes Históricas (@HistorieEnFotos) April 11, 2020
Tunguska 1908: cuando el cielo explotó
Veinticinco años después, otro estruendo desafió las leyes físicas. En Tunguska, Siberia, la explosión causada por la desintegración de un asteroide arrasó 80 millones de árboles en más de 2.000 km². La onda expansiva derribó a personas a cientos de kilómetros de distancia y generó vibraciones medibles en distintos continentes.
Se calcula que alcanzó más de 300 decibelios, con una potencia similar a la de Krakatoa, pero sin intervención volcánica: esta vez fue el cosmos el que habló.
Tal día como hoy de 1908 se produjo en Tunguska el impacto más grande de un objeto astronómico en época histórica. pic.twitter.com/wGfbr1O9ax
— Paco Bellido (@ElbesoenlaLuna) June 30, 2020
Un rugido creado por humanos: la Bomba del Zar
En 1961, la Unión Soviética probó la Bomba del Zar, el mayor artefacto nuclear jamás detonado. El estallido generó una onda acústica cercana a los 224 decibelios, audible a casi 900 kilómetros. No alcanzó los niveles de Krakatoa o Tunguska, pero se considera el sonido artificial más intenso registrado en un entorno abierto.
La Bomba del Zar fue una bomba de hidrógeno desarrollada por la Unión Soviética y está catalogada como la mayor explosión provocada por seres humanos hasta el día de hoy. Algunos datos son escalofriantes. Minihilo aquí 👇🏽 pic.twitter.com/f2yGqYhtaQ
— Becario en Hoth (@becarioenhoth) January 23, 2019
La erupción de Tonga 2022: el estruendo más fuerte de la era moderna
Si filtramos por mediciones con instrumentos contemporáneos, el récord reciente lo tiene la erupción del volcán Hunga Tonga–Hunga Ha’apai en 2022. El evento produjo una onda atmosférica global y un salto de presión medido a miles de kilómetros. Convertido a decibelios equivaldría a unos 256 dB, aunque los expertos aclaran que esa conversión no es científicamente exacta, porque la onda funcionó como un impulso de aire más que como sonido clásico.
Fue escuchado hasta en Alaska y Europa, un testimonio del poder acústico del planeta.
Hunga Tonga–Hunga Haʻapai: The island that almost vanished in one day
January 15, 2022: the most powerful explosion of the 21st century.
A shallow submarine volcano erupted with Krakatau-scale energy.What happened to the island?
– Before 2015: two tiny islands
– 2015… pic.twitter.com/gSr4djUvAP— Dreams N Science (@dreamsNscience) December 8, 2025
Los animales también hacen historia
En la naturaleza existen campeones sonoros sorprendentes. Los cachalotes encabezan el ranking animal: sus chasquidos alcanzan 236 decibelios bajo el agua, donde la propagación sonora es mucho más eficiente que en el aire. Esos pulsos atraviesan cientos de kilómetros y, en teoría, podrían ser peligrosos para un humano demasiado cercano.
Otros ejemplos:
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Camarón pistola: 210 dB con un chasquido diminuto.
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Mono aullador: hasta 140 dB en la selva latinoamericana.
La biología también conoce de estruendos.
Entonces… ¿cuál fue el sonido más fuerte de todos?
No existe una única respuesta, sino tres ganadores según el criterio:
| Categoría | Evento | Intensidad aproximada |
|---|---|---|
| Histórico más poderoso | Krakatoa 1883 | ~310 dB |
| Natural espacial más devastador | Tunguska 1908 | >300 dB |
| Medición moderna más precisa | Hunga Tonga 2022 | ~256 dB (equivalente) |
| Animal más ruidoso | Cachalote | ~236 dB |
Más allá de los números, estos fenómenos revelan cómo la energía viaja por el aire, la tierra y el agua, y cómo los límites físicos del sonido marcan la frontera entre lo audible y lo inimaginable.
La Tierra guarda en su memoria acústica una historia violenta y fascinante. Cada explosión, cada onda atmosférica y cada rugido extremo nos recuerda que habitamos un planeta vivo, capaz de levantar la voz de formas que apenas comenzamos a comprender.
Fuente: Infobae.