Cuando vemos el truco de ilusionismo donde un mago parece tragarse una espada, tendemos a pensar que hay algún truco, el que sea, que impide que el arma afilada atraviese la boca. Sin embargo, la realidad es mucho más asombrosa y, sobre todo, real.

De hecho, más allá de los trucos con espadas que se encogen o similares, es correcto decir que en la mayoría de ocasiones, no hay truco, lo que vemos es realmente lo que es. ¿Cómo? La palabra mágica para llevar a buen puerto la acción se denomina: peristalsis.

Mientras que para tragar alimentos necesitamos una serie de contracciones musculares, para tragar una espada se requiere de todo lo contrario, de una relajación deliberada del tracto gastrointestinal superior. Veamos primero el truco en un vídeo:

El truco, con ligeras variaciones, suele tener los mismos pasos. En primer lugar, el ilusionista inclina la cabeza hacia atrás y extiende su cuello para alinear su boca con su esófago y enderezar la faringe. Luego, relajando su garganta es capaz de alinear la espada con la trayectoria de su tracto gastrointestinal y mover la hoja por la boca, la faringe y el esfínter esofágico superior, hacia el esófago.

Imagen: Wikimedia Commons

Es posible que estés leyendo el truco con las piernas muy juntas y los puños cerrados, es normal. A medida que la espada se abre camino a través del tracto superior, el ilusionista endereza las curvas del esófago y, a veces, si se utiliza una espada especialmente larga, pasa a través de la unión gastroesofágica (esfínter esofágico inferior) y hacia el estómago.

Imagen: Wikimedia Commons

¿Fácil, no? Evidentemente, la palabra profesional se queda corta con este “truco”, basta con tocarnos con un dedo la parte posterior de la garganta para darnos cuenta del nivel de dificultad.

Imagen: Wikimedia Commons

Los ilusionistas cuentan que para llevar a cabo la acción necesitan de un gran entrenamiento físico y psicológicos. De hecho y como decíamos al comienzo, el acto de tragar la espada es un proceso complejo denominado peristalsis que implica el uso de hasta 50 pares de músculos en la garganta.

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Por cierto, durante los entrenamientos muchos de los ilusionistas aprenden introduciendo objetos cada vez más largos y durante más tiempo. Pueden tardar años antes de verse preparados y comenzar a practicar con espadas. Además, la mayoría lubrican el arma con saliva o aceites con el fin de ayudar al deslizamiento. Toda ayuda es poca, ya que un error, por mínimo que sea, puede resultar letal. [Wikipedia, Telegraph]