La creatina ha sido durante décadas sinónimo de fuerza, músculo y rendimiento deportivo. Sin embargo, la ciencia sigue arrojando luz sobre este conocido suplemento, descubriendo propiedades que van mucho más allá de lo que creíamos. Hoy nos asomamos a un fascinante nuevo capítulo en la historia de la creatina: su poderoso papel en la salud del cerebro y el bienestar mental.
Mucho más que un refuerzo para tus músculos
La creatina, un compuesto nitrogenado producido por el hígado y presente en alimentos como la carne y el pescado, lleva años ganando popularidad entre deportistas por su capacidad para mejorar el rendimiento físico. Este suplemento ayuda a regenerar rápidamente la energía que utilizan los músculos durante esfuerzos intensos, como un sprint o una sesión de pesas, gracias a su forma almacenada: la fosfocreatina.
Más allá de potenciar la contracción muscular y estimular el crecimiento celular, se sabe que contribuye a la hidratación de las células y a la síntesis de proteínas. Pero lo que la mayoría desconoce es que sus beneficios no terminan en los músculos: el cerebro también se nutre de las propiedades de este compuesto.

La creatina, un inesperado aliado para el cerebro
La investigación científica ha empezado a desvelar el papel de la creatina en la función cognitiva y el envejecimiento saludable. Aunque el cerebro no es un músculo, también almacena creatina, que actúa como un suministro rápido de energía para las neuronas, lo que resulta esencial en situaciones de alta demanda como la falta de sueño.
Estudios recientes, como los dirigidos por el doctor Richard Kreider en la Texas A&M University, destacan el papel clave de la creatina en momentos de estrés metabólico. Su capacidad de proporcionar energía celular inmediata es tan relevante para la mente como para el cuerpo, y podría ofrecer protección frente a lesiones cerebrales o enfermedades neurodegenerativas, además de mejorar el estado de alerta y reducir el cansancio mental.
¿Cuánta creatina es recomendable y es realmente segura?
En cuanto a la dosis, los expertos recomiendan entre 0,07 y 0,1 gramos por kilo de peso corporal al día. Esto se traduce en unos 5-7 gramos diarios para una persona de 70 kilos, aunque algunos proponen una fase inicial de carga de 20 gramos durante una semana antes de estabilizar la ingesta. Este suplemento es especialmente importante para personas veganas o vegetarianas, cuya dieta carece de fuentes naturales de creatina.
A pesar de los mitos extendidos, como su supuesto vínculo con la caída del cabello o el uso de anabolizantes, los estudios confirman que la creatina es segura y beneficiosa para la mayoría de las personas, no sólo para atletas y culturistas.
Fuente: Xataka.