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Ciencia

El tiburón que desafía el paso del tiempo: científicos investigan cómo logra vivir cuatro siglos y qué puede enseñar sobre el envejecimiento

Un hallazgo inesperado en una playa de Irlanda reavivó la investigación sobre un tiburón capaz de vivir durante siglos. Su extraordinaria resistencia, su lenta forma de vida y sus singulares características biológicas podrían ofrecer nuevas pistas para entender los mecanismos naturales que permiten extender la vida.
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Los océanos aún esconden criaturas que desafían todo lo que la ciencia cree saber sobre el envejecimiento. Entre ellas destaca un depredador que puede permanecer con vida durante varios siglos y cuya biología podría ayudar a comprender por qué algunos organismos resisten el paso del tiempo de una manera extraordinaria. Ahora, un reciente hallazgo en las costas de Irlanda volvió a despertar el interés de los investigadores y abrió nuevas preguntas sobre uno de los animales más enigmáticos del planeta.

Un descubrimiento que volvió a poner el foco sobre una especie única

El hallazgo del cuerpo de un tiburón de Groenlandia en una playa de Sligo, Irlanda, volvió a captar la atención de la comunidad científica. Aunque la aparición de restos de animales marinos tras fuertes tormentas no es un hecho inusual en esa región, esta vez el ejemplar encontrado despertó un interés especial debido a su extraordinaria biología.

Los análisis realizados mediante escáneres indicaron que el animal había vivido aproximadamente 150 años, una cifra sorprendente para la mayoría de las especies, aunque relativamente modesta para un tiburón de Groenlandia. Los especialistas consideran que algunos individuos pueden alcanzar hasta cuatro siglos de vida e incluso existir durante un período todavía mayor.

Este descubrimiento impulsó nuevas investigaciones destinadas a comprender qué mecanismos permiten que estos vertebrados marinos sobrevivan durante tanto tiempo. Para los científicos, su genética y su fisiología podrían contener información valiosa sobre los procesos relacionados con el envejecimiento y la resistencia celular.

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© Daniel Torobekov – Pexels

El animal que podría esconder respuestas sobre el envejecimiento

El tiburón de Groenlandia es uno de los vertebrados más longevos conocidos. Habitualmente puede medir cerca de cinco metros de longitud, superar los 200 kilos de peso y habitar las frías profundidades del océano Ártico y del Atlántico Norte.

Su estilo de vida es muy diferente al de otros tiburones. Se desplaza lentamente, posee un metabolismo extremadamente bajo y vive en aguas donde las temperaturas permanecen cercanas al punto de congelación durante gran parte del año.

Según explicó la investigadora posdoctoral en biología evolutiva Lily Fogg, estos tiburones suelen ser considerados carroñeros porque frecuentemente se alimentan de animales muertos. Sin embargo, también existen evidencias de que pueden capturar presas vivas cuando surge la oportunidad, demostrando un comportamiento más complejo de lo que se pensaba.

Para muchos expertos, esta combinación de un metabolismo lento, una baja demanda energética y una notable capacidad de adaptación podría formar parte de las razones que explican su excepcional esperanza de vida.

Una resiliencia extraordinaria adaptada a condiciones extremas

Los investigadores creen que la resiliencia constituye uno de los factores más importantes detrás de la sorprendente longevidad de esta especie. Durante millones de años evolucionó para sobrevivir en un ambiente extremadamente hostil, donde el frío intenso y la escasez de alimento representan desafíos constantes.

Entre sus adaptaciones más llamativas se encuentra la elevada concentración de determinadas sustancias químicas presentes en su organismo.

Estos compuestos funcionan como una especie de anticongelante natural que evita que sus tejidos sufran daños por las bajas temperaturas.

Sin embargo, esta ventaja evolutiva también tiene consecuencias. La carne del tiburón de Groenlandia resulta tóxica para el consumo si no recibe un tratamiento específico, precisamente debido a la presencia de esas sustancias acumuladas en su organismo.

Los científicos consideran que comprender cómo estas adaptaciones protegen sus células podría aportar información útil para futuras investigaciones relacionadas con la biología del envejecimiento y la conservación de los tejidos.

Los grandes interrogantes que todavía rodean a esta especie

A pesar del creciente interés científico, el tiburón de Groenlandia continúa siendo uno de los animales menos estudiados del planeta. Su hábitat profundo y las difíciles condiciones en las que vive complican enormemente las expediciones destinadas a observarlo.

Uno de los mayores misterios es su reproducción. Hasta el momento solo se ha registrado la observación de una hembra embarazada, por lo que todavía se desconoce cuántas crías puede tener, dónde ocurre el apareamiento y cuáles son las áreas utilizadas para el nacimiento de los ejemplares jóvenes.

Esta falta de información también impide calcular con precisión cuántos tiburones de Groenlandia existen actualmente en los océanos. La ausencia de datos poblacionales oficiales representa un desafío tanto para la investigación como para la conservación de la especie.

Mientras nuevos estudios buscan resolver estas incógnitas, cada hallazgo aporta piezas fundamentales para comprender a un animal que parece desafiar el paso del tiempo. Su extraordinaria longevidad y su capacidad para resistir condiciones extremas continúan alimentando la esperanza de descubrir procesos biológicos que algún día ayuden a explicar cómo la naturaleza consigue prolongar la vida de algunos de sus habitantes más fascinantes.

 

[Fuente: La Nación]

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