Imagen: Warner Brothers

El Exorcista (The Exorcist) marcó un antes y un después en la historia del cine de terror. La película realmente era horrible para la época, pero había algo mucho peor: su tráiler original. Verlo era una experiencia tan desagradable que muchos espectadores abandonaban la sala para vomitar.

Lo cierto es que, visto a d√≠a de hoy, probablemente no es tan terror√≠fico, pero hay que conceder que es muy desagradable de ver. La culpa la tiene una combinaci√≥n de im√°genes on√≠ricas en blanco y negro con una m√ļsica que provoca desasosiego en cantidades industriales. Este es el tr√°iler.

Advertencia: el tráiler contiene imágenes parpadeantes que podrían resultar incómodas a personas con epilepsia fotosensible.

La m√ļsica del tr√°iler tiene su cap√≠tulo aparte en esta historia. El Exorcista lleg√≥ a los cines con una banda sonora compuesta por Krzysztof Penderecki y un par de temas (los m√°s conocidos) escritos por Mike Oldfield. Sin embargo, ni Penderecki ni el m√≠tico autor de Tubular Bells estaban relacionados con el proyecto en un principio. El compositor original era el argentino Lalo Schifrin, muy popular en la √©poca por ser el creador del archiconocido tema principal de Misi√≥n Imposible.

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Seg√ļn el libro Music in the Horror Film: Listening to Fear¬†el director de El Exorcista, William Friedkin, le encarg√≥ una composici√≥n que ‚Äúno pareciera m√ļsica‚ÄĚ. La respuesta de Schifrin fueron seis minutos de cacofon√≠a realmente aborrecibles. Seg√ļn cuenta el propio compositor, la mezcla de su m√ļsica con las im√°genes del tr√°iler provoc√≥ tanto rechazo en los espectadores que muchos sal√≠an de las salas a vomitar y las cadenas de cines se negaron a exhibirlo m√°s. Las reacciones de los espectadores ante la pel√≠cula tampoco es que fueran muy sosegadas. El film se convirti√≥ en todo un fen√≥meno cultural.

Los ejecutivos de Warner Brothers pidieron a Friedkin que encargara a Schifrin una banda sonora m√°s suave, pero el director decidi√≥ prescindir completamente del compositor. Se dice que cuando escuch√≥ la m√ļsica del tr√°iler se enfad√≥ tanto que arranc√≥ la copia del reproductor y la tir√≥ por la ventana. Schifrin siempre se ha quejado de que la decisi√≥n del director fue injusta y que se debe a una vieja enemistad entre ambos.

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En cuanto al tr√°iler, cay√≥ completamente en el olvido. Parte de la culpa de que provocara nauseas a algunos espectadores probablemente se deba al uso de im√°genes parpadeantes en r√°pida sucesi√≥n. En los a√Īos 70 se conoc√≠a el efecto de las luces estrobosc√≥picas sobre algunas personas, pero la epilepsia fotosensible a√ļn no se hab√≠a estudiado en profundidad. [v√≠a Dangerous Minds]