A simple vista, el Universo parece dominado por la oscuridad. Entre estrellas, planetas y galaxias, la mayor parte del cielo nocturno se percibe negra. Sin embargo, esa impresión cambia por completo cuando se analiza la luz emitida por una enorme cantidad de galaxias y se calcula cuál sería su color promedio.
Ese trabajo fue realizado a comienzos de la década de 2000 por los astrónomos Karl Glazebrook e Ivan Baldry, quienes estudiaban la historia de la formación estelar del Universo. Su objetivo original no era descubrir un “color cósmico”, sino analizar cómo habían evolucionado las poblaciones de estrellas a lo largo del tiempo. El resultado curioso apareció como una consecuencia secundaria de esa investigación.
Del estudio de 200.000 galaxias al color del Universo
Los científicos utilizaron datos de aproximadamente 200.000 galaxias observadas por el 2dF Galaxy Redshift Survey, uno de los grandes relevamientos astronómicos de comienzos de siglo.
Cada galaxia emite luz en diferentes longitudes de onda dependiendo de la edad, temperatura y composición de sus estrellas, además del gas y otros materiales que contiene. Los investigadores combinaron esos espectros para construir lo que se conoce como espectro cósmico, una representación promedio de la luz producida por todas las galaxias de la muestra.
Después tradujeron ese espectro a la forma en que sería percibido por el ojo humano.
🌌☕️ Did you know the Universe has its own “color”?
Astronomers analyzed the light from around 200,000 galaxies, calculated a kind of average — and got a very pale beige shade. They jokingly named it Cosmic Latte 🥰
☝️ Interestingly, about 10 billion years ago, the average… pic.twitter.com/k5rSKqtBDm
— Universe Space Tech (@ust_magazine) September 28, 2026
El resultado fue un blanco cálido con código #FFF8E7
El color obtenido corresponde aproximadamente al código hexadecimal #FFF8E7, un blanco cálido con una ligera tonalidad beige.
Ese tono recibió el nombre de Cosmic Latte, o café con leche cósmico.
Esto no significa que el espacio tenga literalmente un fondo beige. El negro que observamos entre las estrellas sigue siendo consecuencia de que gran parte del cielo no envía suficiente luz visible hacia nuestros ojos.
Cosmic Latte representa algo distinto: el color promedio que tendría la luz de las galaxias si pudiera combinarse en una única fuente.
El Universo antes era más azul
El color del Universo no ha sido siempre el mismo.
Durante las primeras etapas cósmicas predominaban estrellas jóvenes, calientes y azuladas, por lo que la luz promedio del Universo era más azul. Con el paso de miles de millones de años, muchas de esas estrellas envejecieron y comenzaron a tener mayor peso las poblaciones estelares más frías y rojizas.
Como resultado, el color medio del cosmos se volvió progresivamente más cálido.
If you mixed together the light from everything in the universe, what color would you get?
Astronomers once calculated the answer as a pale beige shade called cosmic latte a reminder that even the universe has an average color.
via NASA pic.twitter.com/QQInHTJXY0
— AstroScroll (@astroscroll) October 1, 2026
Antes de Cosmic Latte, los científicos pensaron que era verde
La historia del Cosmic Latte también tuvo un error curioso.
Los primeros cálculos indicaban una tonalidad verdosa o turquesa. Más tarde, los investigadores descubrieron que había un problema en la conversión del espectro astronómico al color perceptible por el ojo humano. Al corregirlo, apareció el tono beige que conocemos actualmente.
Antes de elegir el nombre definitivo se propusieron opciones como “skyvory” y “univeige”, pero finalmente se impuso Cosmic Latte.
Entonces, ¿por qué el cielo nocturno sigue siendo negro?
Porque el Cosmic Latte no describe el color del vacío espacial.
Lo que vemos como negro es, en gran parte, la ausencia de suficiente luz visible llegando directamente a nuestros ojos desde determinadas regiones del cielo.
El Cosmic Latte es el promedio de la luz emitida por una enorme cantidad de galaxias.
Así que, aunque el Universo siga pareciendo negro cuando levantamos la vista al cielo, su luz combinada tiene un aspecto mucho más cotidiano de lo que podríamos imaginar: el color de un café con leche.