Google Earth volvió a demostrar que todavía quedan estructuras enormes por descubrir incluso en lugares aparentemente conocidos.
Un grupo de investigadores identificó en plena cordillera de los Andes un extraño patrón geométrico formado por grandes estructuras circulares conectadas entre sí. El hallazgo podría corresponder a un antiguo geoglifo o centro ceremonial prehispánico.
El problema es que, por ahora, nadie sabe con certeza qué es.
Los arqueólogos preparan una investigación de campo para determinar cuándo fue construido, qué función tenía y si realmente puede relacionarse con la presencia incaica en la región.
Un conjunto de círculos gigantes escondidos en la cordillera
Las imágenes satelitales muestran varias estructuras circulares cuyos diámetros oscilan aproximadamente entre 27 y 35 metros.
Los círculos parecen estar unidos mediante corredores o pasillos, formando un patrón claramente visible desde el aire.
Una de las principales hipótesis es que el complejo pudiera haber funcionado como un espacio ceremonial andino, posiblemente relacionado con el período incaico. Los investigadores también estudian una posible conexión con el Tambo de Ranchillos, situado en el valle de Uspallata, en Mendoza.
Este sitio formaba parte de la red de caminos utilizada por el Imperio inca para desplazarse a través de los Andes hacia el territorio que actualmente corresponde a Chile. Sin embargo, los arqueólogos insisten en que todavía es demasiado pronto para atribuirle una función concreta.

Drones, suelo y restos microscópicos para resolver el misterio
La siguiente etapa será estudiar directamente el lugar. El proyecto reúne especialistas de distintas disciplinas e incluye investigadores del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén, en España.
Uno de los primeros pasos será utilizar drones para crear modelos tridimensionales extremadamente detallados de las estructuras.
También se analizará la composición química del suelo. La actividad humana puede dejar cambios microscópicos en los sedimentos durante siglos, por lo que estas pruebas podrían revelar si hubo fogatas, acumulación de residuos, actividad ceremonial o presencia prolongada de personas.
Los arqueólogos también buscarán restos botánicos y otros materiales microscópicos capaces de aportar pistas sobre la época y el uso del lugar.
La ubicación exacta se mantiene en secreto
Los investigadores han decidido no revelar públicamente las coordenadas del sitio.
El objetivo es evitar saqueos, vandalismo o daños antes de que puedan comenzar los trabajos arqueológicos. La información disponible indica que el conjunto se encuentra a unos 3.000 metros de altitud y en una zona de acceso complicado.
Algunas estimaciones señalan que llegar hasta allí podría requerir varios días de viaje. Aunque gran parte de las informaciones sitúan el descubrimiento dentro de Mendoza, también existen referencias a una zona cercana al límite con la provincia de San Juan.

No todas las estructuras gigantes de los Andes son como Nazca
Cuando aparecen enormes dibujos o estructuras visibles desde el aire, la comparación inmediata suele ser con las famosas Líneas de Nazca, en Perú.
Pero existen paralelos geográficos mucho más cercanos.
En el desierto de Atacama se han documentado numerosos geoglifos prehispánicos vinculados a antiguos caminos utilizados por caravanas. En algunos casos, estas figuras pudieron funcionar como señales territoriales, referencias visuales o marcadores asociados al movimiento de personas y llamas por grandes rutas comerciales.
Por eso, una de las posibilidades es que el nuevo hallazgo también estuviera relacionado con las redes de circulación a través de los Andes.
Google Earth se ha convertido en una herramienta arqueológica
La búsqueda arqueológica mediante imágenes satelitales ya ha permitido encontrar miles de estructuras que resultaban difíciles de detectar desde el suelo. Google Earth ofrece una ventaja especialmente importante en zonas montañosas, desérticas o prácticamente inaccesibles.
En Arabia Saudita, por ejemplo, investigadores utilizaron imágenes satelitales para identificar cerca de 2.000 posibles estructuras arqueológicas distribuidas por enormes extensiones de terreno.
Ahora ocurre algo parecido en los Andes. Una forma geométrica detectada desde una computadora podría terminar revelando un sitio arqueológico desconocido durante siglos.
Solo falta resolver la pregunta más importante: quién lo construyó y para qué.