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Ciencia

El volcán Sierra Negra en Galápagos estuvo acumulando presión durante 13 años antes de erupcionar: así funciona uno de los más activos del mundo

El volcán Sierra Negra, en la isla Isabela de Galápagos, tiene una de las calderas más grandes del mundo y una historia eruptiva que incluye al menos 10 episodios registrados. Su última erupción, en 2018, duró 58 días, añadió 1,5 km² al territorio ecuatoriano y fue precedida por un fenómeno extraordinario: el suelo de su caldera se elevó más de 6,5 metros durante 13 años. Hoy el IG-EPN lo monitorea en tiempo real y la CELEC estudia su potencial geotérmico
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Una imagen que circuló en redes sociales en junio de 2026 generó alarma al presentarse como una erupción en curso del volcán Sierra Negra, en la isla Isabela de Galápagos. El Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IG-EPN) salió rápidamente a aclarar que la imagen correspondía a un registro histórico publicado en su sección ‘Un día como hoy’, un espacio dedicado a preservar la memoria de eventos volcánicos y sísmicos relevantes del país. No había ninguna erupción activa.

Pero el episodio de desinformación pone el foco, de forma involuntaria, en un volcán que merece atención por méritos propios: el Sierra Negra es uno de los volcanes más activos de las Islas Galápagos, posee una de las calderas elípticas más grandes del mundo, y su última erupción real, en 2018, fue precedida por uno de los fenómenos geológicos más extraordinarios registrados en la región.

Una caldera tan grande como una ciudad

El Sierra Negra tiene unos 535.000 años de antigüedad y su caldera mide aproximadamente 9 kilómetros de largo por 7 de ancho, con una forma elíptica característica de los volcanes de punto caliente oceánico. Esas dimensiones la ubican entre las calderas más extensas del planeta. A diferencia de los volcanes continentales de forma cónica que dominan el imaginario popular, los volcanes de Galápagos son escudos bajos y anchos, formados por flujos de lava basáltica que se acumulan en capas sucesivas a lo largo de miles de años.

Según los registros del IG-EPN, el Sierra Negra ha protagonizado al menos 10 erupciones en época histórica, con un período de reposo promedio de unos 15 años entre episodios. Sus erupciones anteriores a 2018 ocurrieron en 1979 y 2005, lo que hacía que la siguiente fuera estadísticamente esperable a medida que pasaba la primera década del siglo XXI.

13 años de presión acumulada: el suelo subió 6,5 metros

Lo que precedió a la erupción de 2018 fue extraordinario incluso en el contexto de la intensa actividad volcánica de Galápagos. Durante 13 años, el suelo de la caldera del Sierra Negra se fue elevando de forma continua, acumulando más de 6,5 metros de altura. Ese fenómeno, conocido como resurgimiento de caldera, indica que la cámara magmática debajo del volcán estaba siendo alimentada progresivamente por inyecciones de roca fundida que aumentaban la presión interna.

A partir de mediados de 2017, el IG-EPN comenzó a registrar un aumento claro en la sismicidad del volcán, con sismos de hasta 4,5 grados de magnitud local con epicentro en el interior de la caldera, algunos sentidos por la población. El 26 de junio de 2018, tras varios meses de agitación creciente, el Sierra Negra entró en erupción, de acuerdo con los informes especiales publicados por el IG-EPN durante el proceso eruptivo.

58 días de lava y 1,5 km² de territorio nuevo

La erupción de 2018 duró 58 días y se caracterizó por la emisión continua de flujos de lava a través de cinco fisuras eruptivas ubicadas en los flancos norte y noroccidental del volcán, zonas alejadas del área habitada de Puerto Villamil. Durante ese tiempo, los flujos de lava llegaron hasta el océano en Bahía Elizabeth, añadiendo 1,5 kilómetros cuadrados al territorio ecuatoriano: nueva tierra creada literalmente en tiempo real.

El proceso incluyó cinco pulsos de actividad con incrementos en la tasa de emisión de lava. La red permanente de monitoreo del IG-EPN, complementada con imágenes satelitales de los sistemas Sentinel-1, Sentinel-2 y Landsat-8, permitió seguir la evolución de la erupción en detalle y comunicar oportunamente el fin del episodio cuando los parámetros comenzaron a descender. La evacuación preventiva de comunidades cercanas y la suspensión temporal de actividades turísticas en la zona fueron las principales medidas adoptadas durante la emergencia.

Hoy: monitoreo permanente y exploración geotérmica

El IG-EPN mantiene vigilancia continua sobre el Sierra Negra, como sobre todos los volcanes activos del país, y publica actualizaciones en sus canales oficiales ante cualquier cambio significativo en la actividad. Esa red de monitoreo fue la que permitió desmentir rápidamente la imagen viral de junio de 2026.

Paralelamente, la Corporación Eléctrica del Ecuador (CELEC) concluyó recientemente una campaña de prospección geológica en el volcán, con toma de muestras de roca para análisis de geotermia en laboratorio. El objetivo es construir un mapa geológico y un modelo conceptual geotérmico del sitio, en el marco de la política pública Cero Combustibles Fósiles para Galápagos. Una segunda fase de prospección geofísica, que utilizará equipos de magnetotelúrica para caracterizar el subsuelo en profundidad, está prevista para octubre de 2026. Como documenta el IG-EPN en sus informes especiales, el volcán mantiene actividad residual y no se descarta que en el futuro pueda registrar nuevos episodios eruptivos.

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