Interpretación artística del aspecto de TB145. Imagen: J. A. Peñas/SINC

TB145 es un delicioso capricho de la naturaleza. Es un cometa muerto de un color negro como el carbón, tiene la vaga forma de una calavera humana y la primera vez que nos visitó fue en Halloween de 2015. En 2018 volverá a pasar junto a la Tierra y podremos examinarlo con más detenimiento.

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El período orbital de este curioso asteroide es de 1.112 días, un poco más de tres años. Por esa razón su paso se retrasa un poco con cada vuelta. En 2015 pasó junto a la Tierra en Halloween. En 2018 lo hará a comienzos de noviembre.

Pese a su ominoso aspecto, no tenemos nada que temer de este pedazo de roca. La pasada que dió en 2015 fue la más próxima en los próximos 500 años. Cuando nos visite en 2018 lo hará a unas 105 veces la distancia que nos separa de la Luna, más que de sobra como para no temer que el cráneo negro del espacio se precipite sobre nuestras cabezas.

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TB145 mide entre 625 y 700 metros de ancho. Su pequeño tamaño y el hecho de que hasta hace poco se mantuvo más allá de la órbita de Marte son las razones de que no lo conociéramos hasta 2015. Su órbita inusualmente excéntrica sugiere que se trata de un cometa muerto. En otras palabras, es un cometa que ha perdido todo el hielo y polvo que formaba su cola y ya solo queda roca. Los astrónomos esperan poder estudiar TB145con más detenimiento el año que viene y comprobar, entre otras cosas, si mantiene esa forma de calavera. En las últimas imágenes que la NASA tomó en 2015 no se apreciaba mucho. [vía Science Alert]