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Ciencia

En el año 79 el Vesubio sepultó bajo lava y ceniza la única biblioteca intacta del mundo antiguo: casi 2.000 años después, encontraron una forma de leerla sin abrirla

Abrir uno de estos rollos a mano casi con seguridad lo destruiría para siempre. La solución que están probando ahora no toca el papiro original: lo reemplazan por una réplica y la queman a propósito
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Cuando el Vesubio entró en erupción en el año 79 d. C., no solo sepultó Pompeya: también destruyó Herculano, otra ciudad romana cercana, donde una lujosa residencia conocida como la Villa de los Papiros conservaba una biblioteca completa de más de mil rollos de papiro. El material volcánico que cubrió la villa terminó carbonizando esos rollos en lugar de reducirlos a cenizas, así que sobrevivieron casi dos milenios convertidos en objetos ennegrecidos y extremadamente frágiles: la única biblioteca conocida del mundo antiguo que llegó hasta hoy prácticamente intacta, aunque imposible de abrir físicamente sin destruirla.

El problema de la tinta de carbono

El obstáculo central no es fotografiar el papiro, sino distinguir la escritura del propio material que la sostiene. La mayoría de los manuscritos de Herculano se escribieron con tinta a base de carbono, el mismo elemento que compone la fibra vegetal ya carbonizada del papiro. El resultado es que las tomografías de rayos X, la herramienta más prometedora para leer estos rollos sin abrirlos, casi no logran diferenciar las letras del fondo: el contraste es mínimo o directamente nulo.

La pista que vino del plomo

Leah Packard-Grams, estudiante de posgrado en arqueología y papirología de la Universidad de California en Berkeley, venía analizando con un escáner portátil de fluorescencia de rayos X otros papiros antiguos, de la colección Tebtunis de la misma universidad, y encontró plomo y cobre en la tinta de algunos ejemplares, sobre todo en los posteriores al siglo I d. C. Esa pista abrió una hipótesis concreta: si algunos de los rollos de Herculano también se escribieron con tinta que contenía plomo, ese metal debería producir una señal mucho más intensa en un escaneo de rayos X que el propio papiro carbonizado.

El experimento: quemar rollos a propósito

Para probar la hipótesis sin arriesgar ningún manuscrito real, un equipo con participación de Berkeley y del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) fabricó papiros nuevos, escribió sobre ellos con tinta que contenía plomo y los sometió después a un proceso de carbonización similar al que sufrieron los rollos originales en el año 79. El físico Jake LaManna, del NIST, realizó luego un escaneo de tomografía computarizada de rayos X en tres dimensiones sobre esos modelos ya carbonizados, según Archaeology Wiki.

Veinticinco veces más brillante

Los resultados, publicados en la revista PLOS ONE, confirmaron la hipótesis: la tinta con plomo absorbió hasta 25 veces más radiación de rayos X que el papiro carbonizado circundante, lo que hizo que las letras aparecieran mucho más brillantes dentro de las imágenes tomográficas. El equipo detectó con éxito concentraciones tan bajas como 25 microgramos de plomo por centímetro cuadrado, tanto con tomografía computarizada como con un escáner de fluorescencia de rayos X portátil y relativamente económico, una herramienta que podría usarse primero para identificar qué papiros son buenos candidatos antes de someterlos a un escaneo más completo.

Desenrollar sin tocar

Detectar las letras es solo una parte del problema: un rollo de papiro está formado por capas comprimidas y deformadas por la propia carbonización, así que también hace falta separarlas digitalmente para reconstruir la superficie original donde se escribió el texto, un proceso conocido como desenrollado virtual. El investigador Michael Cyrus Daugherty, también del NIST, adaptó para esta tarea un programa que había desarrollado originalmente para analizar la estructura interna en espiral de las baterías de iones de litio. Con ajustes relativamente menores, el software logró seguir la geometría irregular del papiro carbonizado y producir secciones desenrolladas digitalmente del texto.

Lo que viene: buscar plomo en los rollos reales

El experimento no demuestra todavía que los papiros originales de Herculano contengan tinta con plomo: eso todavía debe confirmarse analizando los rollos reales conservados en Nápoles y otras colecciones. Lo que sí logró fue validar un método completo, desde la detección del metal hasta el desenrollado digital, usando réplicas modernas en lugar de arriesgar manuscritos irremplazables. Si futuros análisis confirman la presencia de plomo en algunos de los papiros originales, la técnica podría facilitar la recuperación de textos filosóficos, literarios e históricos que ningún ser humano leyó desde la erupción del Vesubio, sin necesidad de abrir ni dañar los frágiles rollos que sobrevivieron casi dos mil años.

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