A menudo se describe la vida de las princesas del antiguo Egipto como lujosa y con atenta protección, con sirvientes que las rodeaban en los fastuosos palacios. Pero una nueva mirada a las cámaras funerarias de algunas princesas egipcias de la antigüedad revela que también participaban de la actividad física y el entrenamiento, y que sabían manejar las armas.
Un equipo de investigadores estudió seis momias de mujeres de la realeza del Reino Medio. Algunas habían sido sepultadas con objetos como arcos y flechas, tradicionalmente reservados a los hombres. Los científicos han estado debatiendo desde hace mucho tiempo sobre las armas halladas en las tumbas de princesas del antiguo Egipto para determinar si eran ceremoniales o funcionales. ¿Usaban las princesas las armas con las que las sepultaron?
Al analizar los huesos de estas momias se halló que las princesas tenían una actividad física intensa, consistente con el uso de las armas con las que las sepultaron. Los resultados del trabajo de investigación se detallan en un estudio publicado hoy en Frontiers in Environmental Archaeology.
No eran princesas promedio
Estas momias se encontraron originalmente en la década de 1890 en Dahshur, complejo de pirámides ubicado al sudoeste de El Cairo. Durante un proyecto de curaduría en 2020, para el Museo Egipcio, se redescubrieron tras haberlas considerado perdidas durante años.
Cuatro de las seis mujeres eran hermanas: la princesa Ita, la princesa Khenmet, la princesa Itaweret, y una mujer anónima a la que provisionalmente se la identificó como la princesa Sathathormeryt. Todas eran hijas del faraón Amenemhat II.
Las cuatro princesas fueron sepultadas en cámaras subterráneas similares, que contenían objetos como arcos y flechas. Junto a la princesa Ita también había una daga de aspecto importante. Las otras dos momias, de la princesa Noub-Hotep y el rey Hor, también estaban sepultadas con objetos similares.
Los arqueólogos analizaron los huesos de las momias para determinar sus edades, altura y sexo, además de enfermedades o lesiones. Los restos de las hermanas indicaban una estructura muscular robusta, lo que revela que las mujeres eran bastante vigorosas y probablemente participaban en actividades en que se usaban las armas que se encontraron en sus tumbas.
“Encontramos que estas personas tenían desarrollados los miembros superiores, algo que se condice con acciones repetitivas de alta intensidad como el tiro con arco o la acción de mantener un arma en equilibrio, lo que demuestra que estas actividades eran habituales en sus vidas”, declaró Zeinab Hashesh, profesora en la Universidad Beni Suef y autora principal del trabajo. “Eso explica directamente por qué en las tumbas de las mujeres se encontraron arcos, flechas y mazas de mano. No eran regalos simbólicos sino herramientas que usaban habitualmente”.
Trabajar y entrenar
La princesa Ita tenía inserciones musculares bien desarrolladas, lo que sugiere que usaba armas como mazas o dagas, según el trabajo de investigación. El esqueleto de la princesa Itaweret reveló que era una arquera experimentada que había sufrido fracturas de costillas y de piel, en tanto que la princesa Khenmet tenía robustas inserciones de ligamentos.
“Las lesiones probablemente se debieran a accidentes, caídas, golpes fuertes u otros impactos vinculados con un estilo de vida activo, ya sea por la práctica de la cacería, el entrenamiento militar u otras actividades de exigencia”, dijo Hashesh.
Las momias de la princesa Noub-Hotep y el rey Hor también revelaron evidencia similar de la práctica del tiro con arco y flecha. Los hallazgos sugieren que los miembros de la familia real participaban en actividades de exigencia física como la arquería y la cacería, por la forma en que se desarrollaron sus huesos como soporte del uso intenso de los músculos.
Los investigadores esperan ir más allá de tan solo identificar a las princesas, ya que buscan reconstruir sus biografías.
«Sus objetos y joyas son realmente fascinantes, y su arte te deja sin aliento”», dijo Hashesh. “Aunque la arqueología se ha centrado en preservar estos tesoros, a menudo quedan en el olvido las personas y nuestro estudio busca cambiar ese aspecto”.