Image: Wikimedia Commons

En la Alemania de Hitler, y por mucho que uno fuera alemán, había que seguir una serie de normas, de lo contrario, un acto de desafío podía ser castigado cruelmente. El infame saludo nazi fue adoptado por el partido en la década de 1930 y era “obligatorio”. Por eso esta imagen fue histórica.

El saludo “sieg heil” de Hitler debían realizarlo todos los ciudadanos alemanes como una demostración de lealtad al Führer, a su partido y a su nación. El hombre que vemos en la fotografía negando dicho saludo se llamaba August Landmesser, y la escena tuvo lugar en una manifestación de 1936.

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Unos años antes, en 1931, Landmesser se había unido al partido Nazi, por cierto, única afiliación política legal en el país en aquellas fechas. Sin embargo, dos años después conoció a Irma Eckler, una mujer judía de la que se enamoró locamente, tanto, que le propuso matrimonio en 1935.

El problema es que en la Alemania Nazi guardar un secreto de ese calibre era poco menos que imposible, así que muy pronto se corrió la voz sobre el compromiso de Landmesser con la mujer judía. Como resultado de ello, acabó siendo expulsado del partido nazi.

Image: Ciudadanos saludando durante la ocupación alemana de Checoslovaquia, 1938 (Wikimedia Commons)

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Landmesser y Eckler decidieron presentar una solicitud de matrimonio en Hamburgo, pero fue denegada bajo las leyes recientemente promulgadas de Nuremberg. Meses más tarde, la pareja dio la bienvenida a su primera hija, Ingrid, en octubre de 1935.

Menos de un año después, el 13 de junio de 1936, llegamos al momento de la histórica instantánea. Landmesser adoptó una postura de brazos cruzados durante el bautizo de Hitler a una nueva nave de la armada alemana. La instantánea se convertiría en una de las fotografías más famosas tomadas durante la Segunda Guerra Mundial, un acto de desafío como pocos en medio de la multitud de saludos nazis.

En 1937, cansado de vivir en un lugar del que renegaba, Landmesser intentó huir de la Alemania nazi a Dinamarca con su familia, pero durante su huida fue detenido en la frontera y acusado de “deshonrar a la raza” y de “infamia racial” según las Leyes de Nuremberg. Un año después, el hombre fue absuelto por falta de pruebas, pero recibió instrucciones de terminar la relación con su esposa.

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Image: Wikimedia Commons

Negándose a abandonar a Eckler, Landmesser ignoró las advertencias nazis y fue arrestado nuevamente en 1938, ahora sí, sentenciado a casi tres años en un campo de concentración.

August Landmesser nunca volvería a ver a su esposa e hijo.

Eckler, embarazada de varios meses en ese momento, también fue arrestada y llevada a un campo de concentración por la policía secreta. Allí dio a luz a Irene, el segundo hijo de la pareja. Poco después la trasladaron a uno de los campos de exterminio nazi donde fue asesinada.

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En cuanto a Landmesser, tuvo algunos empleos antes de ser reclutado para la guerra en 1944. Fue declarado desaparecido en acción meses después. [Wikipedia]