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Ciencia

Una isla de Samoa eliminó las ratas y los cerdos invasores. Solo un año después, la naturaleza está haciendo algo que parecía imposible

Una isla de Samoa está recuperando sus bosques y animales autóctonos tras eliminar ratas y cerdos invasores. En apenas un año han regresado aves, tortugas y plantas que llevaban décadas sin prosperar.
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Durante décadas, una pequeña isla del Pacífico conservó uno de los bosques tropicales mejor preservados de Samoa, pero algo impedía que la naturaleza siguiera su curso. Los árboles adultos permanecían en pie, mientras sus semillas desaparecían y numerosos brotes eran destruidos antes de poder crecer. El problema no estaba en el clima ni en la falta de vegetación: estaba en dos animales introducidos que habían alterado el equilibrio del ecosistema.

La isla se llama Nu’utele y, después de una intervención para eliminar ratas y cerdos asilvestrados, está protagonizando una recuperación que ha sorprendido incluso a los responsables del proyecto.

En apenas un año, el suelo forestal ha comenzado a cubrirse de plantas autóctonas, algunas aves vuelven a reproducirse y las tortugas marinas han regresado a anidar después de décadas de ausencia. El cambio ofrece un ejemplo de lo que puede ocurrir cuando un ecosistema recupera las condiciones necesarias para regenerarse.

Una isla llevaba décadas perdiendo biodiversidad por culpa de dos especies invasoras

Una isla de Samoa eliminó las ratas y los cerdos invasores. Solo un año después, la naturaleza está haciendo algo que parecía imposible
La vegetación autóctona vuelve a crecer en áreas del bosque de Nu’utele donde las especies invasoras dificultaban la regeneración. La comparación muestra los primeros cambios observados tras la intervención. © Island Conservation.

Nu’utele forma parte del archipiélago de Samoa, en el Pacífico Sur. Aunque conserva una vegetación tropical excepcional, la presencia de ratas invasoras y cerdos asilvestrados estaba comprometiendo su futuro. Las ratas consumían semillas y depredaban huevos, mientras que los cerdos removían el suelo, destruían raíces y dificultaban el crecimiento de nuevas plantas. Esta combinación afectaba tanto al bosque como a las especies que dependían de él.

En 2025 comenzó una intervención coordinada por el Ministerio de Recursos Naturales y Medio Ambiente de Samoa, Island Conservation y organizaciones regionales, con participación de las comunidades locales. Según el comunicado oficial de Island Conservation del 20 de octubre de 2026, entre marzo de 2025 y mayo de 2026 los equipos realizaron 12 expediciones y dedicaron más de 130 jornadas de trabajo a retirar los animales invasores y comprobar los resultados.

El cambio fue visible rápidamente. En zonas donde antes apenas sobrevivían los brotes, ahora aparecen nuevas generaciones de árboles y plantas autóctonas que ya alcanzan aproximadamente la altura de una rodilla.

Las aves están regresando y las tortugas han vuelto a anidar después de décadas

Una isla de Samoa eliminó las ratas y los cerdos invasores. Solo un año después, la naturaleza está haciendo algo que parecía imposible
La paloma terrestre tímida es una de las especies que podrían beneficiarse de la eliminación de ratas invasoras. Los investigadores encontraron nidos activos con huevos poco después de la intervención. © Paul Jacques / Island Conservation.

La recuperación no se limita a las plantas. Una de las señales más importantes apareció apenas un mes después de la retirada de los animales invasores. Los investigadores localizaron varios nidos activos de paloma terrestre tímida (Pampusana stairi), una especie amenazada que encuentra en Nu’utele uno de sus últimos refugios importantes en Samoa.

Los nidos contenían huevos y estaban situados en helechos, lugares especialmente vulnerables a la depredación de roedores. El informe de Island Conservation también documenta la reproducción de otras aves autóctonas, el regreso de insectos y nuevas evidencias de anidación de tortugas marinas tras décadas sin registros de esta actividad.

El proyecto también está beneficiando a las comunidades humanas. Una familia de la zona ha conseguido volver a cultivar alimentos como taro, plátanos, papayas y piñas en terrenos donde anteriormente las cosechas sufrían daños.

La recuperación del bosque podría generar efectos adicionales en los ecosistemas costeros. Las aves marinas y los cangrejos terrestres transportan nutrientes entre diferentes ambientes, contribuyendo a conectar la vida de la isla con los arrecifes circundantes. Por ahora, esos beneficios marinos siguen siendo una expectativa ecológica, no una recuperación de los corales demostrada mediante mediciones.

El verdadero desafío será conseguir que la recuperación dure décadas

Una isla de Samoa eliminó las ratas y los cerdos invasores. Solo un año después, la naturaleza está haciendo algo que parecía imposible
Investigadores realizan mediciones de vegetación en el bosque tropical de Nu’utele durante los trabajos de seguimiento previos a la eliminación de especies invasoras. Estas evaluaciones permiten comparar la evolución futura del ecosistema. © SPREP / PRISMSS.

El caso de Nu’utele también muestra que proteger un ecosistema no siempre exige plantar miles de árboles o transformar artificialmente el paisaje. A veces, retirar las amenazas permite que la naturaleza reactive sus propios mecanismos de recuperación. Sin embargo, los resultados todavía son preliminares. Las observaciones proceden de los equipos de conservación y aún no constituyen una evaluación estadística completa de la recuperación del bosque, las aves o los arrecifes.

Además, existe un antecedente importante: una campaña anterior contra las ratas, realizada en 2009, pareció tener éxito inicialmente, pero estos animales volvieron a detectarse en 2011. El Programa Regional del Medio Ambiente del Pacífico recoge aquel episodio, que demuestra la importancia de mantener controles para evitar nuevas invasiones.

La recuperación completa necesitará años de seguimiento, medidas de bioseguridad y posiblemente nuevas intervenciones para favorecer a las especies amenazadas. Por ahora, la experiencia de Nu’utele ofrece una señal alentadora: cuando se eliminan determinadas presiones ambientales, los ecosistemas pueden responder mucho más rápido de lo esperado. La isla todavía no ha recuperado todo lo perdido, pero sus bosques y animales están empezando a demostrar que esa recuperación es posible.

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