Cuando Michael Richardson entró en la sección de colecciones especiales de la Biblioteca de Bristol no podía imaginar que acabaría haciendo un descubrimiento que puede cambiar para siempre las leyendas sobre el Rey Arturo. Escondidos entre varios volúmenes del siglo XVI, Richardson encontró siete pergaminos mucho más antiguos.

Tras un primer examen, Richardson y sus colegas descubrieron los nombres de varios personajes muy familiares: Merlín, Arturo, Lancelot... Los pergaminos han resultado ser fragmentos del denominado Ciclo de la Vulgata. Estos cinco volúmenes también se conocen como el Ciclo Lancelot-Grial, y son una de las fuentes de información más importantes sobre las leyendas artúricas. Se cree que los originales del ciclo de la Vulgata se escribieron en Francia en el siglo XIII.

Richardson se puso en contacto con la Dra Leah Tether, una reconocida experta en las leyendas artúricas y presidenta de la sección británica de la Sociedad Artúrica Internacional. Tether reunió a un pequeño grupo de expertos que confirmó no solo la autenticidad de los manuscritos, sino un detalle mucho más interesante: Lo que cuentan de las leyendas artúricas es nuevo, o difiere de la historia que se conocía hasta ahora.

El caballero Iwain y su león, luchando contra un dragón en una ilustración proveniente de una versión italiana del Ciclo de la Vulgata
Ilustración: Desconocido (Public Domain)

Los fragmentos son consecutivos y parecen corresponder a una parte de la Vulgata conocida como Estoire de Merlin (La Historia de Merlin). En ellos se relata la batalla de Arturo, Merlín, Gawain y otros caballeros contra el rey Claudas. Tras la batalla, los caballeros se separan para atender sus asuntos y Merlin se reúne con Vivianne. Los fragmentos contienen descripciones más largas de la batalla, así como algunas diferencias pequeñas pero importantes. Gran parte del relato aún no se puede leer debido a los daños que muestran los pergaminos. Con todo, la doctora Leah Tether se muestra optimista sobre el tema:

Hay muchas más diferencias, pero debido al daño a los fragmentos, llevará tiempo descifrar su contenido correctamente, tal vez incluso requiera el uso de tecnología de infrarrojos. Todos estamos muy entusiasmados por descubrir más sobre los fragmentos y qué información nueva pueden tener.

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¿Qué hacían estos pergaminos dentro de volúmenes del siglo XVI? Los investigadores saben que los libros más modernos que escondían los textos de Arturo se imprimieron en Estrasburgo entre los años 1494 y 1502. De ahí viajaron directos a Inglaterra, donde probablemente ni siquiera los abrieron. En aquella época era común usar pergaminos intercalados entre las hojas de algunos libros para ayudar a que la encuadernación quedara fuerte. Estos pergaminos a menudo se reutilizaban, pero aparentemente nadie se ocupó de estos. Ha sido toda una suerte. [Universidad de Bristol vía IFL Science]