Un grupo de investigadores ha encontrado un cuerpo momificado en Corea del Sur, y después de realizar una autopsia, descubrieron un saco de huevos de parásito perfectamente conservados en su hígado. Se trata del caso más antiguo registrado de una infección parasitaria en este órgano.

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En el estudio, publicado en el Journal of Parasitology, sus responsables aseguran que les llamó la atención el hecho de que se encontraron con un extraño bulto en su hígado. Una vez finalizaron la autopsia, encontraron la presencia de un gran número de huevos de un parásito conocido como Paragonimus.

Normalmente este parásito se localiza en los pulmones de los mamíferos después de que son infectados, pero no es extraño encontrarlos en órganos como el bazo, los riñones, el hígado e incluso el cerebro. En el caso de Jing Lee, quien murió a los 63 años de edad en el año 1642, su hígado fue el afectado por culpa de algo que comió.

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Y es que la autopsia también determinó que antes de morir este pobre hombre sufría de sarampión, y en Corea del Sur hace varios siglos se creía que consumir “jugo de cangrejo” podía curar esta enfermedad.

Imagen: Journal of Parasitology.

En el caso de Lee, consumir crustáceos crudos le ocasionó la infección parasitaria, conocida como paragonimosis. El estudio asegura que Lee sufrió de síntomas como fiebre, vómito, diarrea, tos y mucho dolor antes de morir. El estudio asegura que millones de personas todavía están en riesgo de sufrir de esta enfermedad por comer crustáceos crudos. [Journal of Parasitology vía New Scientist]