Imagen: Burmanopetalum inexpectatum (Leif Moritz)

Hace casi 100 millones de años, en un área que hoy conocemos como Myanmar, una criatura pequeña y larga se encontró atrapada en un espacio pegajoso de resina de árbol. Esa criatura murió allí mientras su cuerpo se enroscaba y se conservaba en ámbar. Su reciente hallazgo cambia lo que entendíamos sobre cuándo y cómo evolucionaron los milpiés.

El hallazgo aparece publicado esta semana en un estudio de la revista ZooKeys. La morfología que presenta esta criatura que convivió con los dinosaurios es tan inusual que requirió la creación de un suborden completamente nuevo en la clasificación actual del árbol del milpiés, cuenta Pavel Stoev, investigador del Museo Nacional de Historia Natural de Bulgaria y autor principal del estudio.

Para empezar, los investigadores nombraron a la nueva especie Burmanopetalum inexpectatum. Para verificar que la criatura realmente marcó una nueva especie, el equipo de Stoev utilizó la microscopía de rayos X 3D para construir un modelo virtual del diminuto espécimen, incluido su esqueleto, anatomía interna y unas patas extraordinariamente bien conservadas. De hecho, la preservación casi perfecta del milpiés les permitió observar los rasgos morfológicos más pequeños que raramente aparecen en los fósiles. Según Stoev:

Fue una gran sorpresa para nosotros que este animal no se pueda ubicar en la clasificación actual de milpiés. Es el primer milpiés fósil del orden Callipodida.

Según el estudio, el milpiés mide solo 8,2 milímetros de longitud, lo que lo convierte en “un caso extremo de miniaturización” para su orden. El milpiés está tan intacto que sus órganos reproductivos son reconocibles, lo que hace posible identificarlo como una hembra adulta. Para Stoev:

Tuvimos tanta suerte de encontrar este espécimen tan bien conservado en ámbar. Las nuevas tecnologías de obtención de imágenes permitieron al equipo reconstruir todo el animal y observar los rasgos morfológicos más pequeños que rara vez se conservan en los fósiles.

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Los investigadores explican que una de las características morfológicas únicas que distinguen a este milpiés del resto incluye un ojo compuesto por cinco ommatidia (las unidades ópticas que forman un ojo compuesto). En comparación, el resto de milpiés cuentan con solo dos o tres ommatidia. Otra distinción es el hipoprocto inusualmente liso y sin manchas del artrópodo (el punto ubicado entre la abertura anal y los genitales).

Así que, aunque los milpiés pueden no ser las criaturas más llamativas del registro fósil del planeta, sí fueron de los primeros animales en colonizar ambientes terrestres hace millones de años, y evidentemente jugaron un papel pionero en el surgimiento de la vida en la tierra. Este milpiés conservado perfectamente en ámbar es historia de nuestro planeta. [ZooKeys vía Motherboard]