Imagen: AP

Todos hemos tenido algĂșn antojo. A veces deseamos una pizza, unas patatas fritas o alguna cosa que sabemos que no debemos comer. El francĂ©s Michel Lotito tambiĂ©n tenĂ­a antojos, pero los suyos eran poco usuales: le gustaba comer metal.

A Lotito le conocĂ­an como el “Señor Comelotodo” y tiene el rĂ©cord Guinness por la dieta mĂĄs extraña. Se dio cuenta de que podĂ­a comer cosas increĂ­bles, cuando un vaso del que estaba bebiendo se rompiĂł y se pudo comer los fragmentos.

Sin embargo, comer metal no es tan simple como coger una rueda de una bicicleta, por ejemplo, y empezar a masticarla. Lotito tenía un proceso propio. Empezaba por romper todo lo que quería comerse en trozos pequeños. Luego lo mezclaba con comida normal y empezaba a ingerirlo. Tomaba aceite mineral y agua para que las piezas no se atascaran. Podría comerse 900 g de metal al día.

Michel Lotito. Imagen: AP

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Lotito no se comía todo un objeto en un día, se lo comía poco a poco. A veces tardaba años en comerse algo por su tamaño. Su habilidad se convirtió en un tipo de profesión y solía realizar espectåculos.

Estas son las cosas que Michel Lotito se tragĂł a lo largo de su vida empezando en 1959 segĂșn Guinness.

  • 18 bicicletas
  • 15 carritos de supermercado
  • 7 televisiones
  • 6 lĂĄmparas de araña
  • 2 camas
  • 1 par de esquis
  • 1 aviĂłn Cessna 150
  • 1 ordenador

¿Cómo es que un hombre puede comerse todo esto y no morir? En realidad, Lotito tenía una enfermedad llamada pica, un trastorno alimentario que produce en la persona un deseo de comerse cosas poco nutritivas, como papel, barro, metal, tierra, vidrio y arena. La ingestión de sustancias como plomo puede causar intoxicación o daños al cuerpo. Comer objetos afilados o que no se puedan digerir también puede causar estreñimiento y desgarros en el revestimiento del esófago.

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Puede ser muy peligrosos permitir a las personas que sufren este transtorno comer lo que quieran. Lotito fue la excepciĂłn: todo lo que comiĂł nunca llegĂł a afectar a su salud. Algunos dicen que fue porque el revestimiento de su estĂłmago era anormalmente grueso.

Michel Lotito con su doctor. Imagen: AP

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Para el año 1997, se había comido 9 toneladas de metal. Una vez declaró que los plåtanos y los huevos duros, dos alimentos suaves, le sentaban mal.

Aunque puede ser difĂ­cil de creer, Lotito se muriĂł en 2007 de causas naturales. SegĂșn Guinness, es la Ășnica persona en la historia que se ha comido un ataĂșd.