Es tan pequeño que parece de juguete. Solo tiene espacio para una persona porque al otro lado lleva el motor. Sin embargo, el M22 es un pequeño monstruo con una capacidad de carga que deja en ridículo a los grandes camiones pick-up como el Ford F-250.

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Photo: Chevrolet

Parece que hoy en día los camiones estilo pick-up que se venden en Estados Unidos tienen que parecer enfadados. El Chevrolet Silverado HD 2020 (sobre estas líneas) es solo un ejemplo de ello. Es una pena, porque algunos de los mejores camiones de carga del mundo son precisamente los que tienen una apariencia más simpática.

Photo: David Tracy / Jalopnik

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La pasada semana tuve la suerte de fotografiar al pequeño Multicar M22 en el Museo Trabant. Como sus hermanos, el M21, M23, M24, M25, M26, o M27, el M22 es vehículo de trabajo fabricado por Alemania del Este en los años 60 y todavía queda alguno operativo.

Que no te engañe su simpático aspecto. El M22 es una bestezuela capaz de llevar cargas tremendas sin inmutarse. Su motor diesel V-Twin de 800 centímetros cúbicos y 15 caballos parece poca cosa, pero estaba pensado para mover hasta 1.900 kilos de carga (4.189 libras).

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Gráfico: VEB Fahrzeugwerk Waltershausen vía Kurbelwelle

El Nutzmasse o carga máxima del M22 es impresionante hasta el punto de que supera la capacidad del Ford F-250 Super Duty, uno de los mejores pick-up que tiene el fabricante.

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Solo la versión 4x2 de 141,6 pulgadas, con una carga máxima de 1.927 kilos (4.250 libras) supera por poco al pequeño multicar. El resto de versiones se quedan cortas. En cuanto a la capacidad de remolque, el pequeño camión alemán es capaz de arrastrar hasta 2.500 kilos (5.500 libras). De nuevo, una cifra que deja en entredicho a camiones como los Ford Explorer.

Es cierto que la comparación es un poco tonta porque para empezar los test de carga de Ford se realizan mediante exámenes SAE y es complejo saber cómo medían esta capacidad en los 60. Por otra parte, el pequeño M22 solo alcanza los 22 kilómetros por hora. No es una comparación justa, pero no deja de ser asombroso porque demuestra hasta qué punto se puede ahorrar si anteponemos función a forma y nos limitamos al trabajo para el que se requiere el vehículo. A veces las caras felices son las más duras también.