La destrucción programada de la EEI en 2030 simboliza el cierre de un capítulo histórico en la ciencia y la cooperación internacional. Después de más de 25 años en órbita, esta icónica estructura será desmantelada, dando inicio a una nueva etapa en la exploración espacial.
Un final para un símbolo de la ciencia

Desde su primer módulo, Zaryá, lanzado en 1998, la EEI ha sido un laboratorio orbital donde científicos de múltiples países han realizado investigaciones en condiciones de microgravedad. Sin embargo, el envejecimiento de su estructura y el elevado coste de mantenimiento han llevado a las agencias responsables —NASA, Roscosmos, JAXA, ESA y CSA/ASC— a planificar su retirada de manera controlada, asegurando la seguridad de futuras misiones.
NASA has debuted a new logo for extending International Space Station operations through 2030. #ISS2030 pic.twitter.com/Cl91gjthlH
— RobertPearlman (@RobertPearlman) January 11, 2022
El cementerio de naves espaciales: Punto Nemo
El destino final de la EEI será el Punto Nemo, ubicado en el Pacífico Sur y conocido como el «polo de inaccesibilidad del Pacífico». Este remoto lugar, a más de 2.688 kilómetros de las tierras emergidas más cercanas, es ideal para minimizar riesgos a personas o propiedades.
Desde los años 70, el Punto Nemo ha recibido los restos de más de 260 artefactos espaciales, como módulos de estaciones soviéticas y partes de cohetes. En 2030, los restos de la EEI que sobrevivan la desintegración en la atmósfera terrestre caerán en este «cementerio espacial».
El polo de inaccesibilidad o punto Nemo es el lugar del océano más alejado de cualquier tierra firme, encontrándose en el océano Pacífico, a 2.688 km de la Antártida y de varias pequeñas islas. pic.twitter.com/ylnhndQe5v
— IGEO (CSIC-UCM) (@IGeociencias) January 17, 2025
El plan para destruir la EEI
La operación para desmantelar la EEI será meticulosa y compleja. En los años previos a 2030, su altitud de 400 km se reducirá gradualmente mediante maniobras controladas con una nave de soporte. Esta nave realizará «quemaduras de frenado» que desacelerarán la estación hasta llevarla a la altitud crítica necesaria para su reingreso en la atmósfera.
El proceso, cuidadosamente supervisado, generará un espectáculo visual similar a una lluvia de meteoritos, mientras los restos de la estación son dirigidos hacia el Punto Nemo.
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Lo que sigue tras el fin de la EEI

La desaparición de la EEI marca el inicio de nuevas oportunidades para la ciencia y la tecnología espacial. Empresas como Vast Space, SpaceX y Blue Origin trabajan en proyectos de estaciones espaciales comerciales que prometen continuar su legado.
Vast Space planea lanzar su módulo Heaven-1, que podría convertirse en la primera estación espacial comercial, mientras otras compañías desarrollan laboratorios orbitales modulares. La exploración espacial no se detiene; el futuro promete avances aún más ambiciosos.