Imagen: Karl Petersen/EPA

Un gigantesco iceberg de casi 100 metros de alto y 150 metros de ancho, casi la longitud de dos campos de fútbol, se ha “plantado” de forma amenazante en una pequeña aldea de Groenlandia. Hay dos opciones. La buena, donde no ocurre absolutamente nada, y la mala, donde se teme por un tsunami.

El iceberg, de 11 millones de toneladas, se ha detenido frente a la aldea de Innaarsuit, un espacio donde viven 169 residentes. Como decíamos, hay dos opciones en este momento. Si sopla un viento lo suficientemente fuerte en el momento adecuado, el iceberg podría salir del cuadro y flotar inofensivamente. Se acabó la crisis.

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Sin embargo, si la madre naturaleza trae la suficiente lluvia, la relativamente cálida precipitación podría desestabilizar aún más el iceberg, lo que podría, potencialmente, enviar un pedazo de este al océano y llegar a crear un tsunami que podría arrasar parte de la ciudad. Como ha explicado a los medios locales Karl Petersen, presidente del consejo local en Innaarsuit, “estamos muy preocupados y temerosos ante lo que pueda ocurrir”.

Hasta el momento, 33 personas han sido trasladadas a lugares más seguros en el interior. Otros han sido alentados a mover sus barcos lejos del iceberg. Innaarsuit está a más de 600 kilómetros al norte de Nuuk, la capital del país. Sus residentes son en su mayoría cazadores y pescadores en una zona aislada a la que se puede llegar en barco o helicóptero.

En realidad, sus residentes ya saben los peligros que puede traer la madre naturaleza. En junio, un deslizamiento de tierra causado por un terremoto de magnitud 4.1 que azotó 20 kilómetros al norte de Nuugaatsiaq provocó en parte un tsunami que arrasó 11 casas y mató a cuatro personas. El siguiente vídeo mostraba escenas que se vivieron entonces:

Lo cierto es que los tsunamis causados ​​por deslizamientos de tierra en bahías pueden elevarse a alturas increíbles, viajar a velocidades devastadoras y causar una destrucción enorme. Por supuesto, incluso si no hay un tsunami gigantesco al estilo Hollywood que destruya las ciudades, existen otros peligros derivados del aumento de las aguas.

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Por ejemplo, los ríos cercanos podrían desbordar sus orillas, amenazando hogares y otros edificios que no miran al mar. O la planta de energía de Innaarsuit, que también está en la costa, también podría verse afectada creando un escenario de lo más incierto.

Sea como fuere, un buque de la Armada Real de Dinamarca está esperando en caso de que la situación empeore. Y es que como aseguraba Petersen, “estamos acostumbrados a grandes icebergs, pero no hemos visto uno tan grande en nuestra vida”. Se esperan vientos relativamente tranquilos durante la semana, pero para el domingo 22 de julio se supone que llegará la lluvia. [The Washington Post]