Uno de los principales inconvenientes de la exploración espacial es que el universo es, oh sorpresa, muy grande. ¿Cómo de grande? Muy grande. Tan grande que nos ha costado 10 años llegar hasta Plutón, tan grande que todos los planetas caben entre la Tierra y la Luna. Y esta sonda quiere ayudar con el problema.

De momento es solo un prototipo, se llama Arkyd 3, y su misión más inmediata será la de explorar satélites y asteroides con el objetivo de encontrar minerales y agua. Sobre los minerales, aunque no es el único el objetivo principal es el de encontrar Tierras Raras.

Las Tierras Raras, aunque parece un nombre sacado de algún juego de rol, son en realidad la denominación con la que se conoce a 17 elementos químicos de la tabla periódica. Y se llaman raras porque algunos son, efectivamente, raros en la corteza terrestre. Otros, como el cerio, el itrio y el neodimio son más abundantes.

La cuestión es que aunque algunos de ellos son escasos en la Tierra, aparecen en cantidades abundantes en los asteroides que vagan por el espacio, así que minarlos y extraer el material es una buena idea. Aparte, se especula que en algunos de ellos puede haber agua, aminoácidos y otras sustancias interesantes. La parte del agua es de vital importancia el día que nos lancemos a colonizar el espacio porque esos mismos asteroides podrán servir como “puntos de avituallamiento” para las diversas naves y sondas.

Arkyd 3 se va a pasar 90 días en órbita para probarla a fondo. En diciembre se lanzará la Arkyd 6 con nuevos sensores y tecnologías. La exploración espacial en el sentido auténtico de la palabra es posible que aún esté lejos en el tiempo, pero pequeños pasos como el de las Arkyd la acercan aún más. [vía Planetary Resources]

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