El exministro de investigación e innovación irlandés, Seán Sherlock, inaugura un laboratorio en la planta de Ringaskiddy. Imagen: Pfizer

La fábrica de Pfizer en Ringaskiddy, Irlanda, ganó la lotería hace unos días cuando los reguladores del Reino Unido anunciaron que permitirán comprar Viagra sin receta en las farmacias del país vecino. Pero la gigantesca planta farmacéutica ya era famosa entre los lugareños por sus misteriosos “humos del amor”.

En Ringaskiddy están convencidos de que los gases de la fábrica de Pfizer provocan erecciones espontáneas entre los hombres y los perros del pueblo, a los que han visto “caminando por ahí en estado de excitación sexual”. “Los huelen y ya están tiesos”, explica al Sunday Times Debbie O’Grady, cantinera de la pequeña localidad cercana a Cork. “Llevamos años disfrutando gratis de los humos del amor”.

La fábrica de Pfizer en Ringaskiddy, en el condado de Cork. Imagen: Pfizer

Pfizer niega que haya “Viagra en el aire” y atribuye las acusaciones a un “mito divertido” entre los vecinos de Ringaskiddy. “Nuestros procesos de fabricación siempre han sido altamente sofisticados y están fuertemente regulados”, añade la compañía estadounidense, dueña de la marca Viagra. Pero los lugareños no se lo terminan de creer.

“El Viagra debe haberse metido en el suministro de agua”, cuenta Sadie O’Grady, madre de Debbie y dueña del Ferry Boat Inn, un bar local. “Estoy convencida de que eso es lo que sucedió en un principio, antes de que la fábrica estuviera tan estrechamente regulada”.

Lejos de espantar a la gente, O’Grady dice que son muchas las personas que vienen al pueblo por curiosidad y nunca se van. “Para algunos muchachos con problemas en ese departamento puede ser una bendición”.

Por su parte, el sobrino de 18 años de Sadie O’Grady niega que los vapores de la fábrica de Pfizer tengan algún impacto en él a nivel personal. “Probablemente necesitaría algo que tuviera el efecto contrario”, añade.

[The Sunday Times vía The Irish Post]