Saltar al contenido
Tecnología

Este robot ya puede sacarte sangre prácticamente solo: encuentra la vena, introduce la aguja y llena los tubos

Aletta acaba de recibir autorización de la FDA y automatiza casi todo el proceso de una extracción de sangre. Utiliza luz infrarroja, ecografía y Doppler para localizar una vena y consiguió acertar al primer pinchazo en el 94,5% de los procedimientos en los que encontró un acceso adecuado.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Sacar sangre parece una de esas tareas médicas demasiado delicadas como para dejarla completamente en manos de una máquina. Encontrar una vena adecuada, distinguirla de una arteria, introducir una aguja con precisión y llenar varios tubos requiere una combinación de experiencia y destreza que normalmente asociamos a un profesional sanitario. Sin embargo, un robot desarrollado en Países Bajos acaba de demostrar que buena parte de ese proceso ya puede automatizarse.

Se llama Aletta y ha sido desarrollado por la empresa neerlandesa Vitestro. El 19 de agosto de 2026, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos autorizó mediante la vía De Novo su comercialización como el primer dispositivo robótico independiente autorizado en EE.UU. capaz de realizar una extracción de sangre del brazo sin intervención manual del operador durante el procedimiento. Su uso está limitado a adultos en centros ambulatorios y sigue requiriendo la supervisión de una persona formada en flebotomía.

Primero busca la vena y solo pincha si está seguro

Aletta combina varias tecnologías para resolver uno de los pasos más difíciles de una extracción: encontrar dónde introducir la aguja. Primero utiliza luz infrarroja cercana para visualizar la red vascular y después recurre a ecografía y Doppler para determinar la posición y profundidad del vaso y confirmar que se trata de una vena y no de una arteria.

Este robot ya puede sacarte sangre prácticamente solo: encuentra la vena, introduce la aguja y llena los tubos
© TechSpot – Youtube.

Si el sistema no encuentra un acceso adecuado, simplemente no realiza el pinchazo. Cuando identifica una vena que cumple sus criterios, comienza una secuencia prácticamente automática: coloca el torniquete, prepara y desinfecta la piel, introduce la aguja, recoge la sangre, cambia los tubos necesarios, retira y desecha la aguja y finalmente coloca un apósito.

Eso no significa que el personal sanitario desaparezca. Un flebotomista debe iniciar cada sesión, permanecer disponible por si ocurre algún problema y comprobar después que los tubos se llenaron correctamente. La FDA permite que un mismo profesional supervise hasta tres dispositivos Aletta simultáneamente, precisamente una de las características con las que la tecnología pretende aliviar la escasez de personal especializado.

Acertó al primer pinchazo en el 94,5% de los casos

Los datos clínicos ayudan a entender por qué el dispositivo llamó la atención de los reguladores. En el ensayo multicéntrico ADOPT participaron 1.633 pacientes de tres servicios ambulatorios de Países Bajos. Cuando Aletta encontró una vena que consideraba adecuada y decidió realizar la extracción, consiguió completarla con éxito al primer pinchazo en el 94,5% de los casos.

El rendimiento se mantuvo además en pacientes tradicionalmente más difíciles de pinchar. Entre quienes declararon tener un acceso venoso complicado, el éxito inicial fue del 92,7%, mientras que entre personas mayores de 65 años alcanzó el 93,4%. La tasa de efectos adversos relacionados con el dispositivo fue del 0,6% y todos fueron clasificados como leves. El 90% de los pacientes también declaró sentir un dolor similar o menor que durante una extracción convencional.

El sistema incorpora además mecanismos para reaccionar si algo sale mal. Si el paciente mueve demasiado el brazo durante la extracción, la aguja se desacopla automáticamente y el procedimiento se detiene. Otros sensores pueden pausar el proceso y avisar al profesional cuando detectan una situación potencialmente insegura.

La extracción autónoma todavía no significa eliminar al profesional

Aletta ya cuenta con marcado CE y está entrando progresivamente en uso clínico y precomercial en Europa. Tras la autorización estadounidense, Vitestro prepara ahora el aumento de producción y un despliegue gradual en Estados Unidos, aunque la propia compañía señala que Europa será el primer mercado en el que se implementará comercialmente a mayor escala.

Por ahora, por tanto, la imagen de entrar en un laboratorio y dejar que una máquina haga absolutamente todo sin ningún humano cerca sigue siendo exagerada. Lo que sí acaba de cambiar es la frontera entre las tareas humanas y automáticas: un profesional puede iniciar y vigilar el procedimiento, mientras el robot se ocupa prácticamente solo de encontrar la vena, introducir la aguja y recoger la sangre.

Una de las intervenciones médicas más rutinarias del mundo acaba así de entrar en la era de la robótica autónoma.

Compartir esta historia

Artículos relacionados