Grecia está preparando una transformación profunda de su defensa aérea. El país firmó con Israel un acuerdo valorado en unos 3.035 millones de euros, equivalentes a cerca de 3.500 millones de dólares, para desplegar una arquitectura nacional capaz de detectar y combatir desde pequeños drones hasta misiles balísticos.
El programa recibe el nombre de Achilles Shield y no consiste simplemente en comprar varias baterías antiaéreas. La intención es conectar sensores, radares, lanzadores y centros de mando dentro de una misma red para que todo el territorio pueda funcionar como un sistema coordinado. Israel lo describe como el mayor acuerdo de exportación militar de la historia de sus relaciones con Grecia y uno de los contratos de defensa más importantes firmados por el país.
Tres sistemas formarán las principales capas del escudo
La arquitectura combinará David’s Sling, BARAK MX y SPYDER, cada uno diseñado para enfrentarse a amenazas diferentes y actuar a distintas distancias.
David’s Sling ocupará una de las capas superiores del sistema. Desarrollado conjuntamente por Israel y Estados Unidos, está pensado para interceptar amenazas complejas como misiles balísticos tácticos, misiles de crucero y cohetes de largo alcance. Grecia será su segundo comprador europeo después de Finlandia.
BARAK MX, fabricado por Israel Aerospace Industries, proporciona una arquitectura modular en la que pueden utilizarse distintos interceptores dependiendo de la distancia y del tipo de objetivo. Puede enfrentarse a aeronaves, drones, misiles de crucero y determinadas amenazas balísticas.
SPYDER, desarrollado por Rafael, completará las capas destinadas principalmente a blancos aéreos y amenazas de menor alcance, incluidos aviones, helicópteros, drones y municiones guiadas.
El resultado pretende ser bastante diferente de tener tres sistemas independientes. Todos compartirán información para decidir qué amenaza representa el mayor riesgo y qué interceptor resulta más adecuado para combatirla.
Los radares serán los ojos de Achilles Shield
Para conseguir esa coordinación, Grecia también recibirá los radares MMR de ELTA Systems, capaces de detectar y seguir simultáneamente numerosos objetivos.
Rafael desarrollará además un nuevo sistema nacional de comando y control que reunirá la información procedente de las distintas capas de defensa. De esta manera, un radar podría detectar una amenaza y compartir inmediatamente sus datos con otro componente del escudo situado a kilómetros de distancia.
Esa integración es probablemente la característica más importante del programa. Grecia busca abandonar una estructura formada por sistemas relativamente aislados para pasar a una defensa en red en la que sensores e interceptores compartan una misma imagen del espacio aéreo.

Los drones pequeños tendrán su propia defensa
El acuerdo incluye además un componente específico para combatir drones. Un contrato suplementario de aproximadamente 26 millones de euros —unos 30 millones de dólares— permitirá incorporar sistemas Drone Dome de Rafael para proteger instalaciones estratégicas.
Esta separación tiene una lógica económica. Utilizar un interceptor diseñado para destruir un misil balístico contra un pequeño cuadricóptero sería extremadamente costoso. Drone Dome combina radares, sensores electroópticos y guerra electrónica para detectar, identificar y neutralizar amenazas de menor tamaño mediante herramientas más adecuadas.
Grecia está gastando miles de millones en modernizar sus Fuerzas Armadas
Achilles Shield forma parte de una renovación militar mucho mayor. Atenas prevé invertir alrededor de 28.000 millones de euros hasta 2036, un programa que incluye hasta 40 cazas furtivos F-35 estadounidenses, nuevas fragatas y otras capacidades militares.
El proyecto también tendrá una dimensión industrial local. El Ministerio de Defensa griego confirmó que 19 compañías griegas ya participan en los procesos relacionados con Achilles Shield, mientras el acuerdo contempla transferencia de conocimientos y cooperación tecnológica.
Grecia no está construyendo literalmente una versión del Golden Dome estadounidense, pero la comparación ayuda a entender la filosofía del proyecto: en lugar de apostar por un único interceptor, pretende levantar varias capas conectadas entre sí, de modo que un pequeño dron y un misil balístico no reciban la misma respuesta.
El gran cambio estará precisamente ahí. Achilles Shield busca que Grecia deje de pensar en radares y baterías individuales para empezar a tratar todo su sistema de defensa aérea como una única red.