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Esto es lo que le haces a un coche normal si lo conduces como si fuera un Fórmula 1

Ilustración para el artículo titulado
Captura de pantalla: Misha Charoudin / YouTube (Other)

¿Eres de esas personas a las que no les gusta prestar tu coche porque otro conductor podría dar de sí el embrague? Eso no es nada. Imagina lo que podría pasar si se lo prestas a un piloto profesional como el mítico Robert Kubica. Esta es la historia de Kubica, un BMW M4 y el circuito de Nürburgring Nordschleife.

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Nordschleife es una zona muy especial de Nürburgring. Se trata de un circuito de 20 km lleno de curvas, subidas y bajadas que retuercen, zarandean y comprimen todos los órganos internos del automóvil.

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Con el tiempo, la dureza de Nordschleife ha hecho aparecer a su alrededor un buen número de agencias de alquiler de coches que ofrecen vehículos de alta cilindrada para que los visitantes puedan dar una vuelta y divertirse sin la preocupación de estar dañando su propio vehículo. La segunda concescuencia de la dureza del circuito es que estas agencias no son como las que probablemente hayas visitado. Todas ellas están dotadas de servicios de reparación superespecializados que saben perfectamente cómo diagnosticar y reemplazar cualquier pieza de los costosos autos que se alquilan en la oficina de al lado. Los técnicos de esos talleres están más que acostumbrados a lidiar con el desgaste habitual que las curvas de Nordschleife producen en los vehículos cuando los pilotan personas normales. Ahora bien, ¿qué pasa si el que pilota es un profesional de la F1? Lo que pasa es este vídeo.

Los técnicos explican que la sesión del señor Kubika (50 vueltas) equivale, en términos de desgaste, a unas 200 o 300 vueltas en Nordschleife si el BMW M4 modificado hubiera estado en manos de una persona normal.

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En su sesión, el piloto se comió todo un set de rodamientos de las ruedas. Además desgastó la mitad de las pastillas de freno, que estaban recién puestas. Lo gracioso es que los mecánicos de Apex Nürburg explican que si el MWW hubiera tenido el control de tracción activo (algo que normalmente se desactiva para conducción deportiva), Kubika hubiera consumido las pastillas de freno completamente. Los sistemas de control de tracción funcionan precisamente activando los frenos brevemente. Tenerlos al máximo durante todo ese tiempo hubiera desintegrado los frenos del vehículo.

¿Y las ruedas? Los mecánicos tuvieron que cambiarlas por otras nuevas a mitad de la prueba tras solo unas 20 vueltas y no eran precisamente neumáticos de oferta sino unas Nankang AR-1s. Normalmente los vehículos de alquiler en el circuito cambian sus ruedas cada 50 vueltas.

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Al terminar la prueba, el tubo de escape estaba tan caliente que se puso al rojo vivo y fundió parte del parachoques trasero. Los mecánicos tuvieron que reemplazar completamente los frenos, los rodamientos y hacer un repaso completo al coche tras la visita de Kubica. Eso sí, el motor estaba perfectamente, lo que dice mucho del fabricante alemán.

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