Se sabe que el campo magnético de la
Tierra se encuentra en un estado de debilitamiento. De todos los lugares del
planeta, una región de África sufre una anomalía más peligrosa que en el resto.
Una nueva investigación ha marcado el inicio de este fenómeno como parte de un
patrón que dura más de 1.000 años.
La Tierra está envuelta en un
campo magnético dipolar que se origina en el núcleo del planeta. Este
campo se mueve a medida que el núcleo fluye y, tras largos períodos geológicos,
se puede invertir pasando el norte magnético al sur (y viceversa). No pasa
nada, de hecho, se trata de un proceso que puede durar hasta miles de años, y
la última vez que ocurrió fue hace unos 780.000 años, aunque se volvió a cerrar
hace unos 40.000 años.
De ocurrir esta inversión de los polos,
el principal problema radica en que durante el proceso la intensidad del campo
magnético que protege nuestro planeta de la radiación solar variaría más de lo
normal.
Dicho esto, nadie tiene la
certeza de saber si se avecina otro cambio inminente, sobre todo por la falta
de datos. Sin embargo, los investigadores llevan años estudiando cualquier
pista que pueda ayudar a predecir en la medida de lo posible esa hipotética
inversión.
Y es justo en este punto donde se enlaza
esa región que preocupa y que los investigadores llaman Anomalía del Atlántico
Sur: una gran extensión del campo que se extiende desde Chile hasta Zimbabwe. Los
científicos dicen que el campo es tan débil dentro de la anomalía que es
peligroso para los satélites de la Tierra al entrar en contacto, ya que la
radiación adicional que deja pasar podría interrumpir sus dispositivos
electrónicos. Según el físico Vincent Hare, de la Universidad de Rochester:
Hace tiempo que sabemos que el campo
magnético ha cambiado, pero no sabíamos si esto era inusual para esta región en
un plazo más largo, o si era normal.
https://www.youtube.com/watch?v=ErmEiAJG22A
Una de las razones por las que los
científicos no saben mucho sobre la historia magnética de esta región del
planeta es que carece de lo que se llama datos arqueomagnéticos: evidencias
físicas del magnetismo en el pasado de la Tierra, preservado en reliquias
arqueológicas de épocas antiguas. Una época pasada pertenecía a un grupo de
africanos antiguos, los cuales vivían en el valle del río Limpopo, que limita
con Zimbabwe, Sudáfrica y Botswana: regiones que se encuentran dentro de la
Anomalía del Atlántico Sur actual.
Según el último estudio, hace
aproximadamente 1.000 años, estos pueblos bantúes llevaron a cabo rituales en
tiempos de dificultades ambientales. Durante los períodos de sequía, quemaban
sus chozas de arcilla y granos, en un ritual de limpieza sagrado para hacer que
las lluvias volvieran, sin saber que realizaban una especie de trabajo de campo
científico preparatorio para los investigadores siglos después. Como explica el
geofísico John Tarduno:
Cuando se quema arcilla a temperaturas
muy altas, en realidad se estabilizan los minerales magnéticos, y cuando se
enfrían desde estas altas temperaturas, se encierran en un registro del campo
magnético de la tierra.
Así fue como un análisis de los
artefactos antiguos que sobrevivieron a estas quemas revelaron mucho más que
las prácticas culturales de los antepasados de los africanos del sur de hoy. “Encontramos
evidencia de que estas anomalías han sucedido en el pasado, y esto nos ayuda a
contextualizar los cambios actuales en el campo magnético”, cuenta Tarduno.
Como una “brújula congelada en el
tiempo inmediatamente después de la quema”, los artefactos revelaron que
el debilitamiento en la Anomalía del Atlántico Sur no es un fenómeno
independiente de la historia. De hecho, existieron fluctuaciones similares en
los años 400-450 CE, 700-750 EC, y 1225-1550 EC, y el hecho de que haya un
patrón explica que la posición de la Anomalía del Atlántico Sur no es una
casualidad geográfica.
Se piensa que el debilitamiento actual
en el campo magnético de la Tierra (que se ha estado produciendo durante los
últimos 160 años) es causado por un depósito de roca densa llamada African
Large Low Shear Velocity Province, una que se encuentra a unos 2.900 kilómetros
debajo del continente africano.
Los investigadores sugieren que esta
región densa, que existe entre el hierro líquido caliente del núcleo externo de
la Tierra y el manto más rígido y frío, perturba de algún modo el hierro que
ayuda a generar el campo magnético de la Tierra.
De estar en lo cierto, habrían dado con gran parte del rompecabezas del
debilitamiento del campo, y todo gracias a esa quema de arcilla de la antigüedad.
El hallazgo ayudará a los geólogos a comprender mejor cómo y por qué los polos
magnéticos de la Tierra se revierten de vez en cuando, y tal vez incluso ayuda
a predecir cuándo volverán a dar otro salto. [National Geographic, The Conversation, Geophysical Review Letters]