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Fotografían a una anguila abriéndose paso desde el esófago de una garza en pleno vuelo

Ilustración para el artículo titulado
Foto: Sam Davis / Jam Press vía Reddit (Other)

Cuando Sam Davis tomo esta foto pensaba que acababa de capturar el ataque de una anguila a una garza. Solo cuando volvió a casa y amplió la imagen se percató de que el encuentro era mucho más macabro de lo que creía. La anguila estaba intentando salir del cuerpo de la garza.

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Sucesivas fotos tomadas con un zoom de gran alcance confirmaban la situación. La garza había cazado una anguila de gran tamaño y se la había tragado entera. El pez, aún vivo, utilizó su afilada cabeza para abrirse paso desde las entrañas de su depredador. Davis, un ingeniero y fotógrafo aficionado de Maryland, explica que la garza parecía ajena a la espantosa laceración por la que colgaba el cuerpo de la anguila. De hecho volaba por los alrededores como si tal cosa.

Los que no estaban ajenos a la situación eran varias águilas y un zorro que seguían a la garza, probablemente anticipándose a un festín fácil de ave y pescado. Davis no volvió a ver a los animales que protagonizaban aquella escena, pero los expertos apuntan a que probablemente ninguno de los dos sobrevivió al encuentro.

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En declaraciones a Live Science, el ictiólogo del CSIRO John Pogonoski explica que las anguilas a veces usan sus puntiagudas cabezas para romper el estómago de los peces que las devoran y tratar de abrirse paso hacia el exterior. Normalmente esa desesperada tentativa de fuga termina en alguna otra parte de las entrañas del depredador ya que perforar el estómago es fácil, pero abrirse paso por los músculos y la piel de otros peces ya no lo es tanto. La anguila muere dentro del cuerpo de su depredador y, su cuerpo termina por momificarse si es que el pez que la tragó sobrevive al semejante digestión.

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Pogonoski, que publicó este mismo año un estudio científico sobre este comportamiento de las anguilas, apunta a que quizá la garza sobreviviera a sus heridas siempre y cuando no se infectaran. La anguila probablemente no tuvo tanta suerte. Davis tomó las fotos en 2011, pero no las publicó en Internet hasta hace unas semanas. En este artículo de Live Science se puede ver una galería completa con las fotos del sanguinario encuentro y de los demás animales que esperaban el desenlace. [Live Science]

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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