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Tecnología

Google Earth duró apenas 24 horas dejando crear imágenes satelitales falsas con IA: alcanzó con una central nuclear inventada en Irán para frenarlo todo

Durante dos décadas, esas imágenes funcionaron como la prueba de referencia para desmentir noticias falsas. La misma herramienta que las volvía confiables terminó, por un día, siendo la que las ponía en duda
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El 30 de julio de 2026, Google integró en Google Earth una función llamada Nano Banana, capaz de generar y modificar imágenes satelitales a partir de instrucciones de texto directamente sobre las coordenadas reales de cualquier punto del planeta. La intención declarada, según el propio blog de Google, era permitir que profesionales del urbanismo o la arquitectura visualizaran cómo quedarían proyectos todavía no construidos, o que se recrearan escenas históricas sobre el mapa real. La herramienta quedó etiquetada como experimental, con restricciones: las imágenes generadas solo podían guardarse dentro de proyectos de Google Earth, no exportarse directamente, e incluían marcas de agua visibles e invisibles para distinguirlas de las capas satelitales originales.

Lo que la gente generó en cuestión de horas

Imagen Satelital
© USGS – Unsplash

El investigador digital Henk van Ess fue de los primeros en probar los límites reales de la herramienta, y ninguno de sus intentos fue rechazado por el sistema: generó una central nuclear inexistente en Irán, un cráter de bomba junto a un hospital en Gaza, un campamento de refugiados en la frontera entre México y Estados Unidos, y un choque de tránsito en Ámsterdam. Otros usuarios sumaron a la lista una Torre Eiffel derribada, un avión estrellado en Manhattan y un supuesto bombardeo en Moscú, según relevó PetaPixel. Todas esas escenas quedaban ancladas a coordenadas geográficas reales, con la textura y el entorno de la imagen satelital original de fondo, lo que las volvía muchísimo más convincentes que un fotomontaje genérico.

Por qué esto es distinto a un deepfake cualquiera

Sam Stockwell, investigador del Instituto Alan Turing, resumió el problema de fondo: durante décadas, Google Earth funcionó como la capa de referencia que periodistas e investigadores de código abierto usan para verificar si una imagen sospechosa es real; incorporar una herramienta generativa dentro de ese mismo estándar corrompe justamente la medida que se usa para desmentir noticias falsas. La preocupación no era solo teórica: Google Earth ya se usa para formar de manera activa a investigadores que trabajan en verificar información visual proveniente de zonas de conflicto como Siria, Yemen o Sudán, según Rest of World.

La marca de agua que no alcanzó

Google sostuvo en todo momento que cada imagen generada incluía la marca de agua digital SynthID, verificable a través de la app Gemini o de Google Lens. En la práctica, esa protección resultó insuficiente: la BBC comprobó que muchas instrucciones bloqueadas podían sortearse con solo cambiar la redacción del pedido, y que la marca de agua invisible podía perderse por completo con algo tan simple como sacarle una captura de pantalla a la imagen generada.

Marcha atrás en menos de un día

Frente al aluvión de críticas de medios, investigadores y especialistas en desinformación, Google anunció al día siguiente, el 31 de julio, que retiraba la función mientras trabajaba en reforzar sus salvaguardas. La compañía remarcó que las imágenes generadas nunca aparecieron dentro de la experiencia principal de Google Earth visible para otros usuarios y que contaban con marca de agua, pero no ofreció una fecha concreta para reactivar la herramienta. El episodio completo, desde el lanzamiento hasta la marcha atrás, duró apenas 24 horas.

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