Plutón está entrando en una etapa que ningún ser humano ha podido observar antes. Desde que fue descubierto en 1930 no había llegado tan lejos del Sol y, mientras continúa avanzando hacia la zona más fría de su órbita, su tenue atmósfera parece haber comenzado finalmente a congelarse sobre la superficie.
No significa que vaya a quedarse sin aire de un día para otro. Tampoco que exista una fecha concreta en la que toda su atmósfera desaparecerá. Pero un nuevo análisis de observaciones realizadas entre 2017 y 2023 encuentra la primera señal consistente de algo que los modelos llevan décadas anticipando: la presión atmosférica de Plutón ha dejado de crecer y podría haber iniciado una caída que continúe durante generaciones humanas.
Durante décadas ocurrió exactamente lo contrario de lo esperado

Plutón tarda unos 248 años terrestres en completar una vuelta alrededor del Sol. Además, su órbita es muy excéntrica y su eje está fuertemente inclinado, de modo que la cantidad de radiación solar que reciben sus depósitos de hielo cambia enormemente a lo largo del año plutoniano.
Su atmósfera depende directamente de ese hielo. Está formada principalmente por nitrógeno, acompañado por metano y monóxido de carbono. Cuando las superficies heladas reciben suficiente energía solar, parte de ese material sublima y pasa directamente al estado gaseoso. Cuando se enfrían ocurre lo contrario: el gas se condensa y vuelve a caer sobre el terreno en forma de hielo.
Lo desconcertante era que Plutón pasó por su punto más cercano al Sol en 1989 y comenzó a alejarse, pero su presión atmosférica siguió aumentando durante años.
El equipo dirigido por Amanda Sickafoose, del Planetary Science Institute, reunió ahora datos de diez ocultaciones estelares ocurridas entre agosto de 2017 y julio de 2023. En estos eventos Plutón pasa frente a una estrella y los astrónomos miden cómo su atmósfera refracta y dispersa la luz antes de ocultarla completamente. Es una forma extraordinariamente sensible de medir una atmósfera situada a miles de millones de kilómetros.
La presión permaneció estable hasta 2021. Después apareció una caída del 16%

Los resultados indican que la atmósfera se mantuvo aproximadamente estable desde el sobrevuelo de New Horizons en 2015 hasta mediados de 2021. Después algo cambió.
Al considerar la neblina que New Horizons detectó alrededor de Plutón, el modelo encuentra una reducción de aproximadamente un 16% en la presión entre 2021 y julio de 2023. Un modelo que considera una atmósfera despejada obtiene una caída menor y con una incertidumbre mucho mayor. Por eso los propios investigadores son prudentes: los datos sugieren que el descenso ha comenzado, pero todavía necesitan nuevas observaciones para confirmarlo.
También detectaron cambios en las capas inferiores de la atmósfera compatibles con partículas de neblina que están descendiendo a medida que el entorno se enfría. Mientras tanto, la estructura de las regiones superiores permaneció relativamente estable entre 2017 y 2023.
El “invierno de 150 años” es todavía más extraño de lo que parece

Plutón seguirá alejándose del Sol hasta alcanzar su afelio en 2114. Pero hablar simplemente de un “invierno de 150 años” simplifica bastante lo que está ocurriendo. Los modelos no dicen que dentro de 150 años llegue repentinamente la primavera. Lo que predicen muchos de ellos es que, una vez iniciada la caída de presión, esta podría continuar durante más de 150 años antes de invertirse durante el siglo XXIII.
Durante ese tiempo, cantidades cada vez mayores de nitrógeno podrían condensarse y depositarse sobre la superficie. La atmósfera no necesariamente desaparecerá por completo: los modelos existentes van desde un colapso muy profundo hasta escenarios en los que Plutón conserva una atmósfera global incluso durante la parte más fría de su órbita.
Y todavía falta una pieza decisiva. La próxima oportunidad especialmente buena para observar otra ocultación llegará en 2027. Si la presión vuelve a caer, los astrónomos tendrán una señal mucho más sólida de que están contemplando en tiempo real el comienzo de uno de los procesos más lentos y extraños del Sistema Solar: un mundo que convierte gradualmente su propio cielo en hielo y lo deposita sobre el suelo durante más tiempo del que dura una vida humana.