“Soy grande, contengo multitudes”. Esa cita del poeta Walt Whitman se erige sobre La vida de Chuck, la más reciente adaptación de un libro de Stephen King, hecha por el escritor y director Mike Flanagan. Fascina al personaje del título en su vida escolar y eventualmente le habla a la película en sí, que al final dejará a más de uno formulando preguntas.

Aquí hablaremos sobre La vida de Chuck y hay spoilers que ayudarán a ponerlo todo en contexto pero también, a maravillarnos ante lo bella que es toda la película cuando todo va encajando.
Tal como escribí la semana pasada en mi reseña sobre La vida de Chuck, quedé un tanto confundido al ver la película por primera vez. Porque el relato va desde atrás hacia adelante y el primer tercio muestra situaciones que parecen extrañas, como del fin del mundo, y luego hay una segunda parte que muestra al personaje del título bailando en público, en tanto que la tercera es sobre la niñez de Chuck. Al verla no estaba pensando en la película, más allá de lo que sucede en la superficie, por lo que el hecho de que los personajes de la primera parte de la peli aparecen en la tercera, pero a la misma edad, realmente no fue algo que notara. ¿Por qué se veían igual cuando Chuck tenía 39 y también cuando tenía 15?
Un universo que se apaga con Chuck
La respuesta está en esa cita de Whitman. Cuando Chuck le pregunta a su profesora qué significa “Soy grande, contengo multitudes? Ella le explica que cada persona tiene un universo dentro de su cerebro. Todas las personas, cosas y lugares que conocieron viven en sus mentes. Es un mundo que se hace más y más grande a medida que envejecemos y vivimos más experiencias, y todo eso se suma a nuestro propio mundo. Allí está la clave. El primer tercio de La vida de Chuck no es real. Es lo que pasa dentro de la cabeza de Chuck, y las cosas apocalípticas que suceden – los pozos, apagones, planetas que desaparecen – muestran que Chuck está muriendo.
Es que estamos viendo el mundo de Chuck. Un mundo poblado por personas y cosas con las que se cruzó. Un mundo lleno de ideas en lugares en los que estuvo. Y lo vemos mayormente a través de Marty, figura central en esa historia. La película presenta a Marty como un tipo normal que no tiene idea de quién es Chuck pero, como vemos en la última parte de la historia, era maestro en la escuela cuando Chuck asistía. También vive en la casa de los abuelos de Chuck. Y luego nos enteramos de que la casa fue demolida.
Hay muchas conexiones en la primera parte de la película. Esas son solamente dos. La chica con la que Marty habla aparece después de que vemos a Chuck bailando. El personaje del médico de Rahul Kohli también estaba sentado por allí. El director fúnebre que habla con Marty era el mismo que ayudó a Chuck cuando murió su abuelo en la vida real. Marty habla del especial de Carl Sagan que Chuck vio cuando era niño. Y la lista continúa. Pero dónde termina la lista: en quien haya tenido un impacto profundo en la vida de Chuck.

La esposa y el hijo de Chuck no están en su mundo de fantasía. El baterista y quien baila, tampoco. Y no está la maestra que le explicó lo de Whitman. Si alguno apareciera, romperían la realidad de que ahora que Chuck está muriendo, ve pasar su vida como relámpago ante sus ojos. Sabría que no es real si viera a alguien importante. Y lo sabríamos nosotros. Así que para mantener la ilusión de bienestar, el mundo de Chuck se puebla de personas, lugares y cosas que viven en las márgenes de su mente.
Por supuesto, la primera sección es sobre el mundo que empezó a acabarse hace más o menos un año. Ahora todo sucede más rápido. Y eventualmente, se apagan las luces. Esa es su enfermedad. “Gracias, Chuck. 39 grandiosos años”. Un eslogan que aparece en todas partes y coincide también con lo que su esposa e hijo le dicen en el mundo real.
Cuando empiezas a mirar La vida de Chuck como quiso el autor, la ves de forma diferente. No solo adquiere más sentido y tristeza la situación apocalíptica, sino que cada momento de la vida de Chuck se vuelve más mágico. Por supuesto, el baile, en la calle y cuando era niño. Aprender con su abuela, hablar sobre la vida con su abuelo, los cortejos, la incomodidad, todo forma parte de un nuevo mundo. Un mundo que cambia cuando – en el final – Chuck se ve a sí mismo agonizando.
Como vive en esta casa que tiene una cúpula maldita, la familia de Chuck alberga una bendición y una maldición. Es la capacidad de ver que se acerca la muerte y, al igual que su abuelo, Chuck ve el futuro y su propia muerte. Sabe que será en un hospital. No sabe cuánto tiempo le queda o qué pasará hasta entonces. Pero sí sabe, como todos, que está llegando el final. Chuck se consuela al saber que, más allá de la vida que tengas, estás creando para ti mismo un mundo grande, bello. Un mundo donde un simple baile o una mirada nada más pueden llenarlo todo de alegría.

Ver La vida de Chuck no solo hace que aprecies las cosas sencillas de la vida sino que también nos hace sentir grandiosos. Te hace sentir más grande. Tal vez te hace creer en algo más grande. Porque hay consuelo en saber que todos tenemos con nosotros y en todo momento nuestro propio mundo.
Una última cosa que menciono: La vida de Chuck está dedicada a una persona llamada Scott Wampler. Scott era amigo mío y, sí, eso por cierto le suma un nivel diferente de apego emocional. Falleció en 2024, a sus 45 años, antes de tiempo. Al igual que Chuck, Scott vivió una vida corta pero hermosa. En esa vida, Scott tenía un podcast de Stephen King llamado The Kingcast donde formó algo así como una amistad con Mie Flanagan. Ese podcast significó que Sccott y su socio del podcast Eric Vespe visitaran el set de la película y aparecieran como extras durante el baile de Tom Hiddleston, y también como los DJs de la radio que escucha Karen Gillian cuando empieza la película. A Scott le encantaba King, y le encantaba Flanagan, y le encantaba esta historia. Es una historia que ahora estará en su mundo por siempre. De modo que aunque es horrible que ya no esté, lo bello es que esta película existe y está dedicada a él. Una más de esas pequeñas cosas en este glorioso mundo llamado La vida de Chuck.
La vida de Chuck, ahora en cines.