Hace unos 120 millones de años, mientras los dinosaurios dominaban la Tierra, un pequeño mamífero del tamaño de una rata de agua se zambullía en los lagos del noreste de lo que hoy es China. Usaba sus patas palmeadas para impulsarse y una cola aplanada para dirigir el rumbo. Su esqueleto, casi completo, acaba de convertirse en la prueba más antigua de que los verdaderos mamíferos ya sabían nadar en la era de los dinosaurios.
La especie fue bautizada Dongoconodon platycauda y se describió en la revista Nature Communications. El estudio fue liderado por el paleontólogo Shundong Bi, de la Universidad de Yunnan, con la participación de otros equipos chinos e internacionales.
Un fósil casi completo de la era de los dinosaurios

El ejemplar fue hallado en 2016 en la Formación Jiufotang, en la provincia de Liaoning, en el noreste de China. Esa región es famosa en todo el mundo por sus fósiles excepcionalmente conservados, entre ellos varios de los primeros dinosaurios con plumas y aves primitivas, que forman parte de un ecosistema conocido como la biota de Jehol.
Lo excepcional del hallazgo es su estado: se trata de un esqueleto articulado, con el cráneo y las mandíbulas muy bien preservados, e incluso estructuras del oído medio. Los investigadores estiman que el animal pesaba entre 115 y 190 gramos y que era carnívoro.
Patas de ornitorrinco y cola de coipo

Las adaptaciones para el agua son claras. Los huesos de las manos y los pies son planos y alargados, lo que indica que tenía membranas entre los dedos, al estilo del ornitorrinco australiano. Según los autores, usaba sobre todo las patas delanteras para impulsarse bajo el agua.
La cola, de la que se conservan más de 19 vértebras, es plana y con forma de caja, muy parecida a la del coipo, el roedor semiacuático nativo de Sudamérica que en algunos países se conoce como nutria. Esa cola le servía para estabilizarse y cambiar de dirección mientras nadaba. De ahí su nombre: platycauda significa «cola plana».
Por qué es el más antiguo
Ya se conocían animales nadadores más antiguos emparentados con los mamíferos. El caso más famoso es Castorocauda, un animal parecido a un castor que vivió en el Jurásico Medio, hace unos 165 millones de años. Sin embargo, Castorocauda se clasifica como mamaliaforme, un grupo cercano pero anterior a los mamíferos propiamente dichos.
Dongoconodon, en cambio, pertenece al grupo corona de los mamíferos, el que incluye a todos los mamíferos actuales y a sus parientes extintos más cercanos. Por eso los autores lo consideran el miembro más antiguo de ese grupo con evidencias de que sabía nadar.
Dientes que se renovaban como los de un reptil
El fósil también aportó una sorpresa sobre la evolución de los dientes. Los humanos y la mayoría de los mamíferos tenemos solo dos denticiones: los dientes de leche y los permanentes. Los reptiles, en cambio, reemplazan sus dientes muchas veces a lo largo de la vida.
Dongoconodon conservaba piezas en distintas etapas de desarrollo, con hasta tres generaciones de dientes en algunas posiciones. Eso indica que ese recambio múltiple, heredado de ancestros más antiguos, persistió en algunos linajes de mamíferos mucho más tiempo de lo que se pensaba. El hallazgo muestra, además, que los mamíferos de la época de los dinosaurios eran mucho más diversos de lo que sugiere la vieja imagen de pequeños animales nocturnos escondidos entre la vegetación.