Durante décadas, una de las grandes preguntas sobre el origen del vuelo parecía reducirse a encontrar dónde había comenzado todo. Si las aves descienden de dinosaurios emplumados, resultaba tentador imaginar un único antepasado que desarrolló poco a poco alas funcionales y transmitió ese diseño a sus descendientes.
Un fósil extraordinariamente conservado encontrado en China acaba de hacer esa historia bastante más complicada.
Se llama Norellraptor barsboldi, medía solo 57 centímetros y pertenecía a los microrraptorinos, pequeños dinosaurios carnívoros emplumados emparentados con los dromeosáuridos. Conserva prácticamente todo el esqueleto y restos de plumaje en las extremidades delanteras, traseras y la cola. El estudio, publicado en Nature Communications, sostiene que su anatomía refuerza una posibilidad fascinante: el aparato necesario para desplazarse por el aire pudo ensamblarse independientemente en distintos linajes de dinosaurios.
Tenía cuatro alas y apenas había cumplido tres años

El fósil procede de la Formación Jiufotang, en Liaoning, al noreste de China, uno de los grandes tesoros paleontológicos del Cretácico Inferior. El análisis microscópico de sus huesos indica que el ejemplar tenía al menos tres años cuando murió y todavía no había alcanzado completamente la madurez.
Su pequeño tamaño no debería engañar. Los microrraptorinos poseían largas plumas asociadas tanto a las extremidades anteriores como a las posteriores, creando superficies aerodinámicas que han llevado a considerarlos algunos de los dinosaurios no avianos mejor adaptados a moverse por el aire. Pero Norellraptor aporta algo que un simple conjunto de plumas no podía revelar: el orden en el que apareció toda esa maquinaria.
Los investigadores reconstruyeron la evolución de 194 características relacionadas con el vuelo en los microrraptorinos y las compararon con las del linaje Avialae, donde se encuentran las aves. Alrededor del 30% de esas novedades anatómicas (57 características) aparecieron también en el linaje aviano.
A primera vista, parecería una prueba de que ambos heredaron el mismo diseño. Lo sorprendente es que ocurrió prácticamente al revés.
Llegaron a soluciones parecidas, pero construyeron el cuerpo en otro orden

En el linaje de las aves, algunas de las primeras transformaciones relacionadas con el vuelo afectaron a zonas como la cintura pectoral y las articulaciones del ala. En los microrraptorinos, la secuencia reconstruida por los autores comienza con otros cambios, entre ellos modificaciones de la mano, y solo posteriormente incorpora otras partes del aparato aéreo.
Eso importa porque la evolución convergente puede producir estructuras muy parecidas sin que hayan sido heredadas directamente de un único ancestro especializado. Delfines y tiburones, por ejemplo, llegaron independientemente a cuerpos hidrodinámicos porque ambos tenían que resolver el mismo problema.
Norellraptor sugiere que algo parecido pudo ocurrir en los cielos del Cretácico.
El análisis de crecimiento de sus huesos añade otra pista. Los investigadores encontraron un patrón en las extremidades que podría indicar un desarrollo particular de los microrraptorinos, diferente del camino seguido por el linaje aviano. En conjunto, los autores argumentan que distintas presiones evolutivas pudieron construir aparatos de vuelo semejantes mediante rutas independientes.
Eso no significa que el misterio esté resuelto

La conclusión es potente, pero todavía no equivale a demostrar definitivamente que el vuelo apareció de cero varias veces. Nature recoge que especialistas externos consideran el fósil una evidencia importante a favor de múltiples orígenes del vuelo entre dinosaurios emplumados, aunque reconstruir exactamente qué capacidades tenía cada ancestro sigue siendo difícil después de más de 120 millones de años.
El propio trabajo reconoce que harán falta más fósiles y estudios sobre crecimiento óseo para comprobar hasta dónde se extiende este patrón. Lo que sí cambia Norellraptor es la imagen de aquellos primeros experimentos aéreos. Quizá la evolución no encontró una receta para volar y después se limitó a perfeccionarla.
Quizá encontró varias.