Combatir el calor en una ciudad no tiene por qué significar instalar miles de aparatos de aire acondicionado independientes. Barcelona está apostando por otra solución: producir frío de forma centralizada y distribuirlo bajo tierra hasta edificios completos.
La nueva Central de Bogatell, ubicada en Poblenou, se ha convertido en la tercera instalación de la red urbana de calor y frío de Districlima, después de las centrales del Fórum y Tànger, en el distrito 22@.
Su incorporación permitirá extender la superficie climatizada desde aproximadamente 1,8 millones hasta cerca de 2,5 millones de metros cuadrados.
Un enorme aire acondicionado para todo un barrio
Una red urbana de frío funciona de manera diferente a un sistema convencional.
En lugar de que cada hotel, oficina, vivienda o centro sanitario disponga de sus propias máquinas de refrigeración, una central produce agua fría y la distribuye mediante una red de tuberías hasta los edificios conectados. Cada inmueble utiliza esa energía para climatizar sus espacios y después devuelve el agua al circuito para que pueda volver a enfriarse.
Barcelona lleva más de dos décadas desarrollando este modelo y ya cuenta con más de 190 edificios conectados a la red de Districlima.

El Mediterráneo es parte del sistema
La gran particularidad de Bogatell está en la forma de producir el frío.
La central aprovecha agua del Mediterráneo como parte de su sistema de condensación, reduciendo la dependencia de soluciones convencionales de refrigeración.
La instalación cuenta con infraestructuras específicas de captación y retorno del agua marina. Después de utilizarla para intercambiar calor, el agua vuelve al mar siguiendo los sistemas de control y tratamiento previstos en el proyecto.
Esta tecnología permite producir frío de alta eficiencia y reducir de forma considerable el consumo de energía procedente de combustibles fósiles frente a sistemas tradicionales de climatización.
Según los responsables del proyecto, la reducción puede rondar el 90%.
Una central escondida bajo Barcelona
Otra de las características más llamativas es que gran parte de la infraestructura no se ve.
La Central de Bogatell ha sido construida bajo tierra para reducir su impacto visual, acústico y urbanístico. Las obras han requerido excavar instalaciones de gran tamaño y construir los sistemas de captación de agua de mar, las conducciones de conexión con la red y espacios destinados a almacenar agua fría.
La inversión de esta fase ronda los 47 millones de euros.
Una red que seguirá creciendo
Bogatell forma parte de un proyecto dividido en cuatro fases.
Cuando se completen las dos primeras, previstas para 2032, la superficie atendida por Districlima alcanzará cerca de 2,5 millones de metros cuadrados. Más adelante, una vez desarrolladas las cuatro fases, la central podrá alcanzar una capacidad frigorífica total de 56 MW: 42 MW de producción directa y otros 14 MW asociados al almacenamiento.
Solo durante 2025, la red de Districlima evitó cerca de 36.000 toneladas de emisiones de CO₂, según los datos difundidos con motivo de la inauguración de Bogatell.
Barcelona está convirtiendo así una parte del Mediterráneo en una pieza de su infraestructura energética. No se trata simplemente de colocar más aire acondicionado, sino de enfriar barrios enteros desde una red común que permanece prácticamente invisible bajo las calles.