Para los astrónomos los avances de la tecnología son como conseguir mejores gafas, porque suele haber mejoras en la resolución. El mundo puede volverse considerablemente más nítido y en el caso de la astronomía, exponer a la luz algunos conceptos errados que hemos estado sosteniendo respecto del cosmos.
Dicho esto, hay que aclarar que Júpiter está muy bien. El gigante planeta no cambió mucho en los últimos 50 años desde que las sondas Pioneer y Voyager de la NASA pasaron volando a su lado y tomaron mediciones. Pero los datos más nuevos y claros que recogió la nave espacial Juno sugieren que el consenso que se ha sostenido durante cinco décadas en cuanto al tamaño de Júpiter era un poco exagerado. Según un trabajo publicado ayer en Nature Astronomy Júpiter tiene los polos más chatos de lo que se creía, yla circunferencia en su ecuador es menor también.
“Hay que actualizar los libros de texto”, comentó Yohai Kaspi, autor principal del estudio y astrónomo del Instituto Weizmann de Ciencias de Israel, en declaraciones. “El tamaño de Júpiter, por supuesto, no cambió. Pero sí cambió la forma en que lo medimos”.
Actualización de los libros
El histórico vuelo pasante del Pioneer 10 sucedió hacia fines de 1973. Luego, seis años después, lo mismo hicieron el Voyager 1 y el Voyager 2. Fue durante esas misiones que la humanidad obtuvo sus primeras mediciones de Júpiter: un análisis de la forma del gigante gaseoso basado en seis perfiles de radio.
De acuerdo a esos primeros datos el radio ecuatorial de Júpiter era de 71.492 kilómetros, y el radio polar, de unos 66.854 km, tomando en cuenta un margen de incertidumbre de entre 4 y 10 km. Los planetas no son esferas perfectas, y su descripción más adecuada es que son esferoides oblatos.
Estos cálculos fueron la regla del consenso astronómico durante años aunque los científicos sabían que no eran perfectos. Se basaban en apenas un puñado de pases de medición, y no tomaban en cuenta los potentes vientos que se sabe determinan la atmósfera de Júpiter.
Aparece Juno
Luego, en 2016 Juno empezó a orbitar en torno a Júpiter, captando nuevos datos que envía a la Tierra. Además, la extensión de la misión de la NASA en 2021 envió a la nave espacial a una órbita que la llevó detrás de Júpiter, desde la perspectiva de la Tierra, lo que la colocó en la posición perfecta para tomar información detallada sobre el tamaño del planeta, según afirman los investigadores.

“Cuando la nave pasa por detrás del planeta la atmósfera de Júpiter bloquea y distorsiona su señal de radio”, explicó en el comunicado Scott J. Bolton, coautor del trabajo y principal investigador de la misión Juno.
El equipo que lleva a cabo este nuevo trabajo desarrolló una técnica especial que permite traducir esta señal distorsionada a “mapas detallados de la temperatura y atmósfera de Júpiter”, añadió María Smirnova, coautora del estudio y estudiante de doctorado en Weizmann. Además, toman en cuenta el clima tormentoso de Júpiter que ya había estudiado y aclarado un estudio anterior encabezado por Kaspi.
El nuevo perfil del Júpiter
En comparación con los cálculos anteriores Júpiter tiene unos 8 kilómetros menos de circunferencia en el ecuador, y 24 kilómetros de mayor aplanamiento en los polos. El radio ecuatorial de Júpiter es aproximadamente 7% mayor que su radio polar. Al decir “más aplanado» los científicos están diciendo que Júpiter tiene una forma más aplastada en los polos, y un ecuador más ancho que el de una esfera perfecta. En comparación, el radio ecuatorial de la Tierra es aproximadamente 0,33% mayor que su radio polar, lo que significa que Júpiter es unas 20 veces más aplanado que la Tierra.
Si consideramos el enorme tamaño de Júpiter (o el de cualquier objeto celeste) las nuevas mediciones no parecen ser un cambio muy grande. Pero “esos pocos kilómetros tienen importancia”, dijo Eli Galanti, uno de los principales autores del trabajo y científico del Weizmann.
Para ser precisos, los leves cambios en el radio conocido del planeta se traducen en enormes mejoras en la forma en que los modelos científicos del interior de Júpiter se alinean con las mediciones de la dinámica atmosférica y su gravedad, explicó Galanti.
Como Júpiter es “una referencia estándar” para el estudio de los gigantes gaseosos, los nuevos hallazgos podrían tener implicancias importantes en el estudio de cuerpos celestes similares en el sistema solar y más allá, añadieron los investigadores.