Image: Pixabay

ÂżY si los refrescos que se venden como “light”, “zero” y demĂĄs “sin calorĂ­as” tuvieran un enlace con la diabetes y la obesidad? Eso es precisamente lo que se desliga de un nuevo estudio que ha encontrado en los edulcorantes sin calorĂ­as una extraña y peligrosa relaciĂłn.

El estudio en cuestiĂłn fue presentado esta semana en la conferencia anual de BiologĂ­a Experimental, un trabajo donde comienzan a indicar que los edulcorantes podrĂ­an contribuir a problemas de salud como la diabetes tipo 2. Para ello, los investigadores utilizaron ratas vulnerables al desarrollo de diabetes.

Advertisement

Durante tres semanas, los grupos fueron alimentados con una dosis alta de dos azĂșcares, glucosa y fructosa, y dos edulcorantes artificiales comunes, aspartamo y acesulfamo de potasio. Luego estudiaron la sangre de las ratas utilizando una tĂ©cnica a gran escala que rastrea los cambios metabĂłlicos minuciosos, conocidos como metabolĂłmica. SegĂșn le contĂł a Gizmodo el autor principal, Brian Hoffman:

Justo despuĂ©s de tres semanas de dar estos edulcorantes y azĂșcares a nuestras ratas susceptibles a la diabetes, vimos cambios bioquĂ­micos en la sangre que potencialmente podrĂ­an conducir a alteraciones en el metabolismo de la grasa y la energĂ­a.

Image: Wikimedia Commons

Advertisement

La diabetes es lo que sucede cuando nuestros cuerpos no pueden mantener niveles adecuados de glucosa en el cuerpo, un proceso que estĂĄ regulado en gran parte por la hormona insulina. Este colapso hace que las personas dejen de responder a la insulina como lo hicieron alguna vez, o que dejen de producir insulina por completo. Se cree que el exceso de azĂșcar en nuestras dietas ayuda a causar diabetes al sobrecargar la maquinaria productora de insulina del cuerpo, ya que se usa para que los niveles de glucosa en sangre vuelvan a la normalidad.

Por esta razĂłn, los edulcorantes artificiales se han publicitado durante mucho tiempo como una forma para que las personas puedan comer golosinas y refrescos de manera segura y pierdan peso, sin aumentar el riesgo de diabetes. Sin embargo, las tasas de diabetes y obesidad continĂșan disparĂĄndose independientemente de ello, incluso cuando los alimentos y bebidas ricas en edulcorantes se volvieron ampliamente disponibles a partir de la dĂ©cada de 1950.

Hoffman y su equipo no solo han tratado de comprender cĂłmo el azĂșcar provoca la cadena de eventos que conducen a la diabetes, sino que tambiĂ©n intentaron determinar si los edulcorantes podrĂ­an hacer lo mismo. SegĂșn el investigador:

Si los edulcorantes pueden aumentar nuestro riesgo de diabetes, probablemente lo hagan de manera diferente que el azĂșcar. Los edulcorantes engañan en cierto modo al cuerpo. Y luego, cuando tu cuerpo no estĂĄ obteniendo la energĂ­a que necesita, porque sĂ­ necesita un poco de azĂșcar para funcionar adecuadamente, es posible que encuentre esa fuente en otro lugar. 

Advertisement

Image: CC

En la sangre de las ratas, el equipo encontrĂł evidencia de la descomposiciĂłn de las proteĂ­nas, lo que probablemente significa que sus cuerpos recurrieron a la quema de mĂșsculo como fuente de energĂ­a. TambiĂ©n encontraron niveles mĂĄs altos de lĂ­pidos y otras grasas que con el tiempo podrĂ­an contribuir a la obesidad y la diabetes.

Otra investigaciĂłn ha sugerido que los edulcorantes alteran la comunidad de bacterias que viven en el cuerpo humano, el microbioma, de una manera que podrĂ­a llevar a cambios metabĂłlicos dañinos. Y aĂșn mĂĄs investigaciones han demostrado que las dietas altas en edulcorantes artificiales estĂĄn asociadas con un mayor riesgo de diabetes y obesidad.

Advertisement

Hoffman es muy consciente de los esfuerzos anteriores por vincular a los edulcorantes con los graves riesgos para la salud, pero dice que las cosas son diferentes en este caso:

La mayoría de estos edulcorantes fueron aprobados mucho antes de que tuviéramos la tecnología para realizar estudios como lo hace mi laboratorio. Por lo tanto, no pudieron analizar en profundidad algunos de los efectos potenciales que se estån causando. Al conocer los cambios bioquímicos que estån causando a través de estos estudios a gran escala podemos adoptar un enfoque imparcial y ver qué cambia para darnos una mejor dirección. 

Image: Pixabay

Advertisement

El equipo de Hoffman planea presentar sus hallazgos para su debate en varias revistas revisadas por pares, y en estos momentos ya estĂĄn estudiando ratas alimentadas con edulcorantes durante perĂ­odos de tiempo mĂĄs largos. Es probable que los estudios futuros tambiĂ©n incluyan echar un vistazo a los microbiomas de las ratas. En Ășltima instancia, Ă©l cree que su mĂ©todo podrĂ­a ser relativamente fĂĄcil de usar con las personas, ya que todo lo que se necesitarĂ­a es una muestra de sangre para estudiar pequeños cambios metabĂłlicos.

Mientras tanto, no quiere asustar de forma innecesaria a nadie para que no consuma alcohol:

Lo que me gusta decirle a la gente es que la mayorĂ­a de las cosas con moderaciĂłn van a estar bien. Por esta razĂłn, puedes disfruta de tu refresco “light” aquĂ­ y allĂĄ. Y si te gusta un refresco normal perfecto tambiĂ©n. Es cuando las personas comienzan a consumirlas de forma crĂłnica, digamos que una persona bebe dos, tres, o hasta cuatro de estas bebidas todos los dĂ­as, que deberĂ­amos empezar a preocuparnos. Porque estĂĄs comenzando a introducir estos cambios bioquĂ­micos y el cuerpo no tiene tiempo para recuperarse .